jueves, 28 de mayo de 2009

La Previsora y Estrada

Mi apreciado compañero de página de opinión, José Guerra Castillo, hizo algunas observaciones erradas en su columna de Expreso del día lunes 25 de mayo, al comentar el uso, como almacenes comerciales, del antiguo edificio de La Previsora Banco Nacional de Crédito.
Nadie resta a don José Abel Castillo y a don Bettino Berrini el mérito de ser quienes concibieron la idea de fundar la Caja de Ahorros La Previsora, proyecto que iniciaron en 1917 y que se concretó en 1919 al constituirse la Sociedad Anónima La Previsora, con tres mil acciones suscritas entre 225 accionistas. Fueron don José Abel y don Bettino quienes propusieron a la asamblea de accionistas el nombre del que sería el gerente fundador de la Caja de Ahorros, Víctor Emilio Estrada Sciacaluga, por entonces un joven de apenas 28 años, pero que ya era reconocido como una autoridad en materia económica. Fue electo como Gerente el día 23 de enero de 1920, por 229 de los 231 votos presentes, lo que nos indica que había aumentado el número de accionistas. Don Víctor jamás fue accionista.
El 3 de mayo de ese mismo año empezó a funcionar la Sociedad en su primer local, alquilado a don Rafael Guerrero, en la esquina sur-este de las calles Pedro Carbo y Francisco de P. Icaza. El directorio lo presidía entonces el Dr. Carlos Carbo Viteri. Don José Abel y don Bettino eran directores.
Al final del primer quinquenio, el éxito de la “Caja de Ahorros” era tal que ya pudo ambicionarse la construcción de su propio edificio y de hecho, en este período se compró el solar esquinero de Panamá y 9 de Octubre. Al terminar el segundo quinquenio, la "Caja de Ahorros" ya era La Previsora Banco Nacional de Crédito y el edificio de la esquina de Panamá y 9 de Octubre ya estaba en operación. Para 1936 se inauguró la ampliación hacia Malecón y Francisco de P. Icaza. Si bien los directores tuvieron una influencia decisiva en la selección de los arquitectos y constructores, era la responsabilidad del Gerente la ejecución de las obras y por ello es cierto que don Víctor Emilio Estrada fue el responsable de la construcción. Los directores mantenían su lugar como tales y no intervenían en los asuntos operacionales del Banco. Es más, don Víctor viajó a los EE. UU. y compró a uno de los bancos cerrados por la Depresión, las hermosas rejas de las ventanillas, puertas de las cajas de seguridad, otras rejas y algunos otros materiales de acero inoxidable que permanecieron en el edificio hasta que cambió su uso. También se preocupó porque los sistemas y procedimientos bancarios aplicados fueran de tecnología de punta.
Don Víctor Emilio permaneció como amigo íntimo de don José Abel y don Bettino hasta que la muerte los fue separando, de tal forma que los méritos por el éxito del Banco son compartidos. Ahora bien, reclama don José Guerra Castillo porque a don Víctor Emilio le pusieron su nombre a una avenida y a don José Abel sólo su nombre incompleto a una “callecita”. También reclama por el monumento de cuerpo entero a don Víctor Emilio y el pequeño busto a don José Abel. No conoce don José Guerra que don Víctor Emilio no tiene solo ese monumento de cuerpo entero en la ciudad. Tiene tres: El de cuerpo entero, el que pusieron los comerciantes en Pichincha y Sucre y el que está en el Cementerio Patrimonial atrás del sarcófago de su mausoleo. A esto solo se puede decir que cada uno forjó su destino y la memoria y gratitud de la ciudad, que se ha manifestado de forma diversa.
Para concluir, el busto de don José Abel en el banco era de bronce, no de mármol blanco…

miércoles, 20 de mayo de 2009

Enseñando ignorancia

En las últimas semanas hemos ido siguiendo la polémica entre el Ministerio de Educación y el gremio de maestros en cuanto a la evaluación que se pretende hacer para conocer el estado de conocimientos de los profesores y al mismo tiempo determinar el grado de capacitación que requieren para que cumplan su labor como deben. Como era de esperar, por la realidad educativa de una gran mayoría de esos maestros, se han opuesto a la realización de la evaluación.
Y es que la triste realidad es que la mayoría de ellos son tan ignorantes que no estarían en capacidad de pasar pruebas que se aplican a estudiantes de enseñanza primaria.
El deterioro del campo educativo ha venido evolucionando negativamente desde hace muchos años, gracias al mayor gremio del magisterio nacional. Comenzó con dirigentes políticos que eran ignorantes en la materia educativa, pero que alcanzaron puestos de profesores por razones ajenas a la vocación. Por supuesto, esos líderes presionaron para que todos sus afiliados tengan el privilegio de ser tan ignorantes como lo eran ellos en materia educativa y gracias a gobiernos complacientes lo consiguieron. El resultado lo vemos ahora, con maestros que se niegan a tomar pruebas de capacidad porque saben que no las podrán superar.
¿Pero, qué ha pasado entre tanto? Han salido a enfrentar el mundo algunas generaciones de estudiantes con graves deficiencias educativas, no solo a nivel de bachillerato, sino a nivel universitario… y aún a nivel legislativo. Vivimos la vergüenza de lidiar con abogados que no son capaces de escribir una oración coherente y sus escritos están salpicados por doquier con faltas de ortografía y gramática. Ya vimos resultados patentes y lamentables en la elaboración de la nueva Constitución de la República. Durante algunas décadas demasiados profesores ecuatorianos han estado enseñando a sus alumnos a ser ignorantes funcionales. Lo han logrado con mucho éxito y por ello estamos condenados como país a mantenernos a la cola del desarrollo, pues está demostrado que los países que se han superado lo han logrado gracias a los avances en el campo de la educación, especialmente la técnica. Pero nuestro problema es mayor, pues no solo somos ignorantes en tecnología, sino que cada vez se deteriora el estado de convivencia interna porque se eliminó tres materias elementales de valores que eran políticamente inconvenientes: Urbanidad, moral y cívica. Siguiendo el plan del socialismo soviético y chino, había que destruir los valores de la sociedad para reemplazarlos por los socialistas que tienden a convertir al ser humano en ente sometido al Estado todopoderoso. Por ello, apoyamos el empeño del Gobierno de mejorar la calidad del sistema educativo, pero deben también restablecer los valores elementales del ser humano libre dentro de la estructura social.

jueves, 14 de mayo de 2009

Historia documentada

Si hay un mal del que ha sufrido la historia ecuatoriana desde sus inicios, es el de ser en gran medida una historia novelada. Pareja Diezcanseco, notable novelista, al incursionar en la historia escribió: “Toda historia comienza con el mito, que es el poder creador. Cuando el documento - algunas veces intencionalmente desfigurado - no basta, los pueblos se nutren el espíritu y afirman su amor a la madre tierra con las virtudes extraordinarias de la leyenda. Y la leyenda, ha de reconocerse, si poetizada dulce y mágica, no es sino una verdad dicha con otras palabras”. Esa ha sido la tónica general de los historiadores desde el padre Juan de Velasco, dándose pocas pero notables excepciones en historiadores que trabajaron la historia documentadamente y de manera metódica, como Federico González Suárez, Pedro José Huerta y más recientemente Julio Estrada Icaza.
La historia novelada ha distorsionado el pasado del Ecuador, pero esa historia falsa se ha convertido en realidad gracias al hecho de ser repetida por generaciones y reafirmada por historiadores que basan sus nuevas versiones de los hechos en los trabajos ya distorsionados de sus antecesores.
Hay un pequeño grupo de historiadores, que siguiendo la línea de González, Estrada y Huerta, están trabajando documentadamente y están desbancando mitos históricos arrastrados por tiempos. Eso incomoda, pues al surgir verdades que contradicen las leyendas de hechos grandemente exagerados, se cambian los esquemas aceptados y muchos de ellos quedan como engaños. Es como patear el tablero de ajedrez cuando la partida favorecía al status quo.
Como opinó Pareja, la leyenda se hace verdad cuando es agradable, y se hace historia. Puede ser historia “bonita” pero nunca será verdadera y su enseñanza lo único que logrará será engañar y confundir. La única historia verdadera es aquella que se deriva del riguroso estudio documental, pues como bien observa Pareja, el documento también es susceptible de ser desfigurado y por ello requiere ser confrontado con hechos paralelos en el tiempo y materia, para confirmar su veracidad.
No hay otra forma honesta de escribir historia que la documentada y objetiva, aunque es imposible separar la historia del historiador, pues por más riguroso que éste sea, es imposible lograr objetividad total y siempre hay un factor de subjetividad que se filtra en toda historia, y por ello inevitablemente la personalidad del historiador se trasluce a través de sus palabras interpretativas y analíticas de los documentos tratados. Así, la historia no deja de ser subjetiva, tanto por parte del que la escribe como por parte del que la lee, pues el lector es la contraparte y será crítico y subjetivo en su consumo, con lo cual frecuentemente surgirá polémica.Eso ha ocurrido con “Historia de Guayaquil”, libro de síntesis derivado de los cuatro tomos de “El Libro de Guayaquil”, presentado hace ya dos años. Su difusión ha causado gran polémica entre los historiadores nacionales y ha incomodado muchas historias tradicionales con sus documentos y las interpretaciones de sus autores. Esperemos que de esa controversia salga la historia real fortalecida.

jueves, 7 de mayo de 2009

Democracia

No cabe la menor duda de que las elecciones del 26 de abril fueron un ejercicio democrático del pueblo ecuatoriano. Pero tampoco cabe la menor duda de que desde la campaña los principios democráticos fueron manipulados por el Gobierno nacional para favorecerse en los resultados electorales. Los abusos cometidos por el Gobierno con los fondos públicos para su beneficio electoral son innegables y de ello hemos sido testigos todos los ecuatorianos, en muchos casos hasta el punto de hastío por la insistente propaganda oficial. Para algunos, esos actos gubernamentales han sido aceptables como parte del juego político democrático. Para otros no, pues ha sido juego político sucio al obtenerse ventajas que los demás candidatos no han obtenido, y de paso con dinero de los mismos contrincantes, pues los fondos públicos son de todos, sean estos tirios o troyanos. Así, la balanza democrática se inclinó artificialmente para favorecer el status quo.
Entonces, tenemos como resultado elecciones que son democráticas en cierta medida, pero no dejan de ser cuestionables por la manipulación oficial que sufrieron. Los problemas en cinco cantones no son más que el reflejo de la manipulación de lado y lado, para tratar de inclinar la balanza.
Bien, una vez superado la fase de votación, viene la de escrutinios y proclamación de resultados, las que se realizarán con la misma tónica que con la campaña y las elecciones. Pero una vez completados los pasos, se posesionarán los elegidos y deberíamos emprender en un proceso administrativo para implementar la nueva Constitución y sus leyes. Pero, ¿lograremos que ese proceso administrativo se ejecute en democracia? Hay dudas al respecto, pues si en la fase de campaña fue manipulada la democracia, ¿qué seguridad tenemos que en la administración no se continúe con la misma mala costumbre?
Hay que tener muy claro el concepto democrático. Los inventores del él lo concibieron como el ejercicio directo del poder por parte del pueblo, porque el pequeño número de habitantes permitía que todos pudieran ejercer el poder colectivamente; pero luego, al incrementarse la población, se hizo necesario pasar a la democracia representativa en la cual el pueblo delega el poder a sus representantes. Se perfeccionó al crearse los poderes y repartir el poder, siempre con la legitimidad de representación y con equilibrio de poderes, lo que aseguraba que no se abuse de la representación otorgada.
Pero de aquello a lo que tenemos actualmente en el Ecuador hay una distancia muy grande, pues el poder ejecutivo ha absorbido prácticamente todos los poderes en sus propias manos, lo que se aleja del principio básico de la democracia.Sin embargo, nadie puede negar que una mayoría de electores dio al ejecutivo un nuevo mandato. La cuestión es si esos electores se lo dieron para que conculque la misma democracia y pase a ejercer el poder como una autocracia. He allí el dilema que la misma democracia ha creado. ¿Es democrático entonces ser autocrático? Así lo fueron los países detrás de la cortina de hierro y lo es Cuba…