Sr. José Luis Ortiz
Articulista de opinión
Diario Expreso
Presente.
Estimado Sr. Ortiz:
Ha pasado una semana desde que publicara su lamentable artículo "El 'archivo' en peligro" en el cual atacó, en base a mala información y desinformación, al recientemente reactivado Patronato del Archivo de Historia del Guayas.
Me permito citar, para su ilustración, palabras de uno de los juristas que analizó la situación del Archivo Histórico del Guayas luego de la reactivación del Patronato:"Si el Patronato no se hubiera reactivado, el BCE habría considerado los bienes en abandono, pues no habría estado su legítimo propietario allí para reclamar lo suyo al llegar el 31 de julio, fecha fatal establecida por la Constitución para que el BCE entregue sus bienes culturales al Ministerio de Cultura, y en base a los términos del Contrato de Comodato, el BCE habría podido disponer de esos bienes a su arbitrio, y en ese caso sí habría habido peligro de que parte importante del patrimonio sea trasladado a otros lugares. Sin el Patronato, nadie habría podido reclamar legalmente por esos bienes". Lo actuado por el antiguo director del Archivo ante el Alcalde en al año 2008 y el Prefecto en el 2009 tenía como único fin el permitir a la Fundación del director que se apropiara de los bienes del Archivo, pues siempre estuvo esa fundación inmiscuida como parte indispensable si se asumía la competencia del Archivo.
Es lamentable que no hayamos tenido de Ud. la mínima cortesía de al menos una comunicación dando por recibida nuestra comunicación del día 9 de marzo. Ni siquera se ha molestado en decirnos que estamos equivocados y demostrarnoslo.
Su actitud es por cierto muy distinta a la que mantuve mientras fui articulista de opinión de Expreso, y lamento que el diario no aplique una política de decencia ética para quienes colaboran con él, permitiendo que se cometan atropellos como el que cometió Ud. contra un ente reactivado para el bien de la comunidad.
Al menos esperamos que se haya dado cuenta de que fue miserablemente engañado, y que en base a ello sepa valorar la calidad moral de la fuente que le proveyó la mala información y desinformación que utilizó para su artículo.
De Ud., atentamente,
Eduardo Estrada G.
Director Ejecutivo y Representante Legal
Patronato del Archivo de Historia del Guayas
jueves, 18 de marzo de 2010
Carta del 11 de marzo al Director de EXPRESO sobre el artículo El "archivo" en peligro de José Luis Ortiz
Guayaquil, 11 de Marzo de 2010
Sr. Lcdo.
Galo Martínez Merchán
Director de Diario EXPRESO
Presente.
De mis consideraciones:
El día martes 9 de marzo del presente el articulista José Luis Ortiz publicó un artículo de opinión denominado El “archivo” en peligro.
En ese artículo el Sr. Ortiz demuestra estar no solo mal informado sino también desinformado, en el sentido literal que da el DRAE.
La realidad es muy distinta a la expuesta por el Sr. Ortiz. La “estrategia” de protección del Archivo Histórico del Guayas fue armada aquí, por una comisión de la Junta Cívica de Guayaquil que analizó minuciosamente todos los documentos relacionados con el tema. En ningún momento, en esa fase, participó persona alguna del Gobierno. Esa estrategia marginó conscientemente a la Fundación que el Sr. Ortiz tanto defiende, porque se pudo determinar que ella sólo vela por sus intereses y más bien utiliza el nombre del Archivo como frente para manipular el espíritu cívico de los guayaquileños con el fin de satisfacer sus propias ambiciones. Si se revisa cuidadosamente la prensa de los últimos tres años, veremos una constante de denuncias de la Fundación en el sentido de que “se quieren llevar a Quito el Archivo”. Esas manipulaciones fueron todas falsas, pero cumplieron su fin propagandístico de engañar a la opinión pública y movilizarla en la defensa del “Archivo”, cuando no había amenaza a él sino a los intereses propios de la Fundación que el Sr. Ortiz defiende.
Es cuando se inicia el proceso de reactivación del Patronato del Archivo de Historia del Guayas que, por así disponerlo su decreto de creación y su estatuto, se invita al Gobierno a nombrar sus representantes en el Directorio. El Gobierno, como tal, tiene dos de once miembros, el Municipio tiene dos, la Casa de la Cultura Núcleo del Guayas tiene dos, la Junta Cívica de Guayaquil tiene dos, la Universidad de Guayaquil tiene uno, el Colegio Vicente Rocafuerte tiene uno y el Centro de Investigaciones Históricas tiene uno, de tal forma que mal se puede decir que el Patronato responde al Gobierno.
Lo que sí hizo el Gobierno fue apoyar la reactivación del Patronato por la simple razón de que es, por así determinarlo su decreto de creación, el legítimo propietario del Archivo Histórico del Guayas.
El Patronato, como propietario (a nombre de las instituciones que lo integran) del Archivo Histórico del Guayas, ha dialogado no sólo con el Gobierno, sino que lo ha hecho también con el Municipio, la Prefectura y lo hará con quien crea conveniente, porque es su deber dialogar con quien pueda ser partícipe y colaborador en la vida activa del Archivo.
Los “supuestos historiadores”, somos todos guayaquileños de cepa e historiadores reconocidos por la Academia Nacional de Historia y otras instituciones académicas, de tal manera que no somos “supuestos” sino legítimos. En cuanto a ser “activos propagandistas de la ‘revolución ciudadana’ ”, de todos, sólo uno es activo simpatizante del actual Gobierno. Podemos decir enfáticamente que en la reactivación del Patronato no ha intervenido la política en ningún momento, y se ha actuado siempre de manera puramente cívica y con los intereses de la ciudad, la provincia y la nación como único norte.
El “procedimiento por demás curioso y rebuscado” no es tal. Era la única fórmula jurídica para que el Archivo contara con la debida protección legal, pues si su “dueño” no se reactivaba, quedaba al arbitrio del Banco Central del Ecuador disponer de los bienes que se habrían considerado legalmente “en abandono” por ausencia de su legítimo dueño.
La furia de quienes informaron mal y desinformaron al Sr. Ortiz se debe a que no fueron ellos los que hicieron la reactivación, habiendo podido hacerlo en los doce años que han sido los “rectores” del Archivo. Deben decir por qué no lo hicieron, cuando siempre fue la vía legal que se requería como contraparte del Banco Central en el Contrato de Comodato.
El suscrito, como responsable del Patronato, envió inmediatamente al Sr. Ortiz una respuesta a su artículo, así como documentos anexos que ilustraban “la otra cara de la moneda”. El Sr. Ortiz no se ha dignado siquiera en acusar recibo de la comunicación.
Del señor Director, atentamente,
Eduardo Estrada G.
Director Ejecutivo
Representante Legal.
Lastimosamente, el Sr. Director de EXPRESO eligió no publicar esta carta por defender ciegamente a su articulista, sin importar lo equivocado que esté.
Sr. Lcdo.
Galo Martínez Merchán
Director de Diario EXPRESO
Presente.
De mis consideraciones:
El día martes 9 de marzo del presente el articulista José Luis Ortiz publicó un artículo de opinión denominado El “archivo” en peligro.
En ese artículo el Sr. Ortiz demuestra estar no solo mal informado sino también desinformado, en el sentido literal que da el DRAE.
La realidad es muy distinta a la expuesta por el Sr. Ortiz. La “estrategia” de protección del Archivo Histórico del Guayas fue armada aquí, por una comisión de la Junta Cívica de Guayaquil que analizó minuciosamente todos los documentos relacionados con el tema. En ningún momento, en esa fase, participó persona alguna del Gobierno. Esa estrategia marginó conscientemente a la Fundación que el Sr. Ortiz tanto defiende, porque se pudo determinar que ella sólo vela por sus intereses y más bien utiliza el nombre del Archivo como frente para manipular el espíritu cívico de los guayaquileños con el fin de satisfacer sus propias ambiciones. Si se revisa cuidadosamente la prensa de los últimos tres años, veremos una constante de denuncias de la Fundación en el sentido de que “se quieren llevar a Quito el Archivo”. Esas manipulaciones fueron todas falsas, pero cumplieron su fin propagandístico de engañar a la opinión pública y movilizarla en la defensa del “Archivo”, cuando no había amenaza a él sino a los intereses propios de la Fundación que el Sr. Ortiz defiende.
Es cuando se inicia el proceso de reactivación del Patronato del Archivo de Historia del Guayas que, por así disponerlo su decreto de creación y su estatuto, se invita al Gobierno a nombrar sus representantes en el Directorio. El Gobierno, como tal, tiene dos de once miembros, el Municipio tiene dos, la Casa de la Cultura Núcleo del Guayas tiene dos, la Junta Cívica de Guayaquil tiene dos, la Universidad de Guayaquil tiene uno, el Colegio Vicente Rocafuerte tiene uno y el Centro de Investigaciones Históricas tiene uno, de tal forma que mal se puede decir que el Patronato responde al Gobierno.
Lo que sí hizo el Gobierno fue apoyar la reactivación del Patronato por la simple razón de que es, por así determinarlo su decreto de creación, el legítimo propietario del Archivo Histórico del Guayas.
El Patronato, como propietario (a nombre de las instituciones que lo integran) del Archivo Histórico del Guayas, ha dialogado no sólo con el Gobierno, sino que lo ha hecho también con el Municipio, la Prefectura y lo hará con quien crea conveniente, porque es su deber dialogar con quien pueda ser partícipe y colaborador en la vida activa del Archivo.
Los “supuestos historiadores”, somos todos guayaquileños de cepa e historiadores reconocidos por la Academia Nacional de Historia y otras instituciones académicas, de tal manera que no somos “supuestos” sino legítimos. En cuanto a ser “activos propagandistas de la ‘revolución ciudadana’ ”, de todos, sólo uno es activo simpatizante del actual Gobierno. Podemos decir enfáticamente que en la reactivación del Patronato no ha intervenido la política en ningún momento, y se ha actuado siempre de manera puramente cívica y con los intereses de la ciudad, la provincia y la nación como único norte.
El “procedimiento por demás curioso y rebuscado” no es tal. Era la única fórmula jurídica para que el Archivo contara con la debida protección legal, pues si su “dueño” no se reactivaba, quedaba al arbitrio del Banco Central del Ecuador disponer de los bienes que se habrían considerado legalmente “en abandono” por ausencia de su legítimo dueño.
La furia de quienes informaron mal y desinformaron al Sr. Ortiz se debe a que no fueron ellos los que hicieron la reactivación, habiendo podido hacerlo en los doce años que han sido los “rectores” del Archivo. Deben decir por qué no lo hicieron, cuando siempre fue la vía legal que se requería como contraparte del Banco Central en el Contrato de Comodato.
El suscrito, como responsable del Patronato, envió inmediatamente al Sr. Ortiz una respuesta a su artículo, así como documentos anexos que ilustraban “la otra cara de la moneda”. El Sr. Ortiz no se ha dignado siquiera en acusar recibo de la comunicación.
Del señor Director, atentamente,
Eduardo Estrada G.
Director Ejecutivo
Representante Legal.
Lastimosamente, el Sr. Director de EXPRESO eligió no publicar esta carta por defender ciegamente a su articulista, sin importar lo equivocado que esté.
Carta del 9 de marzo del 2010 a José Luis Ortiz sobre su artículo El "archivo" en peligro publicado en Diario EXPRESO
Sr. José Luis Ortiz
Articulista de opinión
Diario Expreso
Estimado Sr. Ortiz:
Luego de leer su artículo de opinión de hoy en Expreso, creo le será interesante leer los dos archivos que le adjunto, para que balancee sus conocimientos al respecto de la reactivación del Patronato del Archivo de Historia del Guayas.
Debo indicarle que no solo ha sido Ud. mal informado, sino que ha sido desinformado, como lo podrá comprobar con la información incluida.
Si Ud. quisiera ampliar sus conocimientos al respecto, estaré gustoso de facilitarle la información que necesite.
De Ud., muy atentamente,
Eduardo Estrada G.
Director Ejecutivo - Representante Legal
Patronato del Archivo de Historia del Guayas
Articulista de opinión
Diario Expreso
Estimado Sr. Ortiz:
Luego de leer su artículo de opinión de hoy en Expreso, creo le será interesante leer los dos archivos que le adjunto, para que balancee sus conocimientos al respecto de la reactivación del Patronato del Archivo de Historia del Guayas.
Debo indicarle que no solo ha sido Ud. mal informado, sino que ha sido desinformado, como lo podrá comprobar con la información incluida.
Si Ud. quisiera ampliar sus conocimientos al respecto, estaré gustoso de facilitarle la información que necesite.
De Ud., muy atentamente,
Eduardo Estrada G.
Director Ejecutivo - Representante Legal
Patronato del Archivo de Historia del Guayas
miércoles, 8 de julio de 2009
400
Este número no tiene significado alguno para los amables lectores de esta columna, pero si lo tiene para su autor. Desde que comencé a escribir “Por otro lado...” para EXPRESO, los artículos han sido numerados. Este es el número 400, lo que quiere decir que por medio de ellos he podido llegar a uds. con mi opinión sobre variados temas por ese mismo número de ocasiones. Son 400 semanas en que he podido transmitirles el “otro lado”, esto es, una opinión diversa de los acontecimientos nacionales.
Debo agradecer a ustedes que han tenido la gentileza de leer mi opinión y más aún a quienes han tenido la amabilidad de escribirme con su propia opinión sobre lo escrito o sobre el tema tratado. Siempre he contestado sus cartas, hayan sido éstas a favor o en contra de mis ideas. Las pocas veces que recibí algún insulto o amenaza, también recibió contestación, por lo general temperada luego de considerar lo escrito y las motivaciones del autor. Solo una vez contesté de la misma forma grosera que me escribió un partidario del actual régimen y aún lamento no haber ponderado esa respuesta, no porque le habría contestado por sobre su nivel mental, sino porque seguramente le habría dolido una respuesta razonada.
Para algunos articulistas de opinión es fácil escribir sus ideas y lo hacen en pocos minutos. Para este articulista siempre ha sido una tarea ardua que ha requerido mucho esfuerzo intelectual y tiempo; y es por este último elemento que debo, por el momento, hacer una pausa en esta columna. No se por cuanto tiempo será, pero depende de cuanto tome la tarea en la que estoy embarcando en este momento.
¿Y cuál puede ser esa tarea? Pues es un reto de lo más agradable personalmente, pero desafiante e intimidador: Se trata de investigar y escribir la biografía de Víctor Emilio Estrada Sciacaluga, tarea que no será nada fácil debido a la dimensión y multifacética personalidad del sujeto. Es un desafío porque fue un hombre transparente pero al mismo tiempo complejo, lo que hace difícil analizar su personalidad. Es intimidante porque hay muchos hechos que hay que explorar y será muy difícil entender las motivaciones de sus actos, siendo éstos concebidos por quien contaba, indudablemente, con una mente superior. Adicionalmente, se trata de la biografía de un hombre ejemplar y por ello necesita ser más exigente y profunda que otras, pues su ejemplo debe ser guía de hombre privado y público no sólo para sus descendientes, sino para todos los ciudadanos responsables de su país.
Es una tarea absorvente que ya está ocupando el mayor tiempo de mi mente conciente y presumo que parte muy importante de mi subconciente, que trabaja en ello sin pedirme permiso, pues hasta en sueños estoy dedicado a la obra. ¡Si eso no es apasionamiento por lo que se hace, no sé qué lo será!
Debo agradecer a quienes hacen EXPRESO por haberme dado la oportunidad de llegar a ustedes estas 400 veces. No siempre hemos concordado en los criterios, pero los he emitido con toda honestidad y convicción. Puedo decir que no siento haber arado en el mar... ¡Hasta luego y muchas gracias!
Debo agradecer a ustedes que han tenido la gentileza de leer mi opinión y más aún a quienes han tenido la amabilidad de escribirme con su propia opinión sobre lo escrito o sobre el tema tratado. Siempre he contestado sus cartas, hayan sido éstas a favor o en contra de mis ideas. Las pocas veces que recibí algún insulto o amenaza, también recibió contestación, por lo general temperada luego de considerar lo escrito y las motivaciones del autor. Solo una vez contesté de la misma forma grosera que me escribió un partidario del actual régimen y aún lamento no haber ponderado esa respuesta, no porque le habría contestado por sobre su nivel mental, sino porque seguramente le habría dolido una respuesta razonada.
Para algunos articulistas de opinión es fácil escribir sus ideas y lo hacen en pocos minutos. Para este articulista siempre ha sido una tarea ardua que ha requerido mucho esfuerzo intelectual y tiempo; y es por este último elemento que debo, por el momento, hacer una pausa en esta columna. No se por cuanto tiempo será, pero depende de cuanto tome la tarea en la que estoy embarcando en este momento.
¿Y cuál puede ser esa tarea? Pues es un reto de lo más agradable personalmente, pero desafiante e intimidador: Se trata de investigar y escribir la biografía de Víctor Emilio Estrada Sciacaluga, tarea que no será nada fácil debido a la dimensión y multifacética personalidad del sujeto. Es un desafío porque fue un hombre transparente pero al mismo tiempo complejo, lo que hace difícil analizar su personalidad. Es intimidante porque hay muchos hechos que hay que explorar y será muy difícil entender las motivaciones de sus actos, siendo éstos concebidos por quien contaba, indudablemente, con una mente superior. Adicionalmente, se trata de la biografía de un hombre ejemplar y por ello necesita ser más exigente y profunda que otras, pues su ejemplo debe ser guía de hombre privado y público no sólo para sus descendientes, sino para todos los ciudadanos responsables de su país.
Es una tarea absorvente que ya está ocupando el mayor tiempo de mi mente conciente y presumo que parte muy importante de mi subconciente, que trabaja en ello sin pedirme permiso, pues hasta en sueños estoy dedicado a la obra. ¡Si eso no es apasionamiento por lo que se hace, no sé qué lo será!
Debo agradecer a quienes hacen EXPRESO por haberme dado la oportunidad de llegar a ustedes estas 400 veces. No siempre hemos concordado en los criterios, pero los he emitido con toda honestidad y convicción. Puedo decir que no siento haber arado en el mar... ¡Hasta luego y muchas gracias!
viernes, 3 de julio de 2009
Pueblo mendigo
Una de las acciones más perversas del sistema socialista y populista es hacer del pueblo mendigo con el fin de mantenerlo como cliente fijo (léase esclavo) del gobierno en el poder. La otra acción perversa es que paradójicamente al tiempo de necesitar un pueblo mendigo se crea una nueva elite u oligarquía, concentrada alrededor del poder público, quienes son los beneficiarios de las riquezas excedentes del Estado. El pueblo recibe mendrugos suficientes para mantenerlo como cliente fiel, mientras los nuevos oligarcas producen riquezas desmesuradas y diametralmente opuestas a las dádivas populares.
Para crear esta situación se mantiene a la masa popular funcionalmente ignorante, con el fin de que sean instrumentos dúctiles de este perverso sistema de gobierno, más inequitativo que el tan vilipendiado capitalismo. Y esto es clave, pues los gobiernos socialistas se ufanan de lograr 0% de analfabetismo, pero nada dicen de la ignorancia funcional que promueven subrepticiamente a través de “maestros” que no saben siquiera reglas elementales de ortografía.
Una de las formas más perversas de promover la mendicidad es a través de subsidios permanentes y la desincentivación del ahorro. Claro, ¿qué puede ahorrar quien vive al día con sus ingresos? Es la capacidad de ahorro la medida de riqueza de un pueblo, y dentro de ese esquema nuestro gobierno revolucionario promueve la desaparición del fondo de reserva del que han gozado aquellos trabajadores que son afiliados al IESS, con el fin de que ese ahorro forzoso se convierta en gasto corriente y se diluya dentro de la creciente diferencia entre los ingresos familiares y el costo de la canasta básica. Es por actos como este que el Ecuador se mantiene como uno de los países más pobres del mundo.
El socialismo habla de la redistribución de la riqueza, pero eso es válido sólo demagógicamente, pues la nueva oligarquía (léase aquellos en el poder), que cada día son más, se excluyen de esa redistribución. Los demagogos redistribuyen lo ajeno pero nunca lo suyo y para muestra tenemos a los hermanitos, quienes gozan de todo lo que el Presidente condena. Y no solo los hermanitos. Ya el EXPRESO nos ha comenzado a revelar a algunos de los “socialistas” en el poder que ávidamente buscan trasladarse a vivir entre “pelucones”, pues eso son o quieren ser, pero solapados.¿Tiene alguna esperanza de salir de la mendicidad el pueblo? Gobiernos como el nuestro se encargan de que eso no suceda, pues requieren de su “clientela” política sometida. Por ello disponen de los recursos nacionales para incentivar la mendicidad en vez de usarlos para promover la producción de recursos renovables, que son los que aseguran la riqueza nacional. Los recursos no renovables son finitos. Se los puede dilapidar, como lo está haciendo este gobierno, pero cuando se acaben se garantizará más pobreza. Y eso es lo que buscan los gobiernos socialistas como el nuestro, para continuar dominando a un pueblo esclavizado a través de engaños y esperanzas vanas.
Para crear esta situación se mantiene a la masa popular funcionalmente ignorante, con el fin de que sean instrumentos dúctiles de este perverso sistema de gobierno, más inequitativo que el tan vilipendiado capitalismo. Y esto es clave, pues los gobiernos socialistas se ufanan de lograr 0% de analfabetismo, pero nada dicen de la ignorancia funcional que promueven subrepticiamente a través de “maestros” que no saben siquiera reglas elementales de ortografía.
Una de las formas más perversas de promover la mendicidad es a través de subsidios permanentes y la desincentivación del ahorro. Claro, ¿qué puede ahorrar quien vive al día con sus ingresos? Es la capacidad de ahorro la medida de riqueza de un pueblo, y dentro de ese esquema nuestro gobierno revolucionario promueve la desaparición del fondo de reserva del que han gozado aquellos trabajadores que son afiliados al IESS, con el fin de que ese ahorro forzoso se convierta en gasto corriente y se diluya dentro de la creciente diferencia entre los ingresos familiares y el costo de la canasta básica. Es por actos como este que el Ecuador se mantiene como uno de los países más pobres del mundo.
El socialismo habla de la redistribución de la riqueza, pero eso es válido sólo demagógicamente, pues la nueva oligarquía (léase aquellos en el poder), que cada día son más, se excluyen de esa redistribución. Los demagogos redistribuyen lo ajeno pero nunca lo suyo y para muestra tenemos a los hermanitos, quienes gozan de todo lo que el Presidente condena. Y no solo los hermanitos. Ya el EXPRESO nos ha comenzado a revelar a algunos de los “socialistas” en el poder que ávidamente buscan trasladarse a vivir entre “pelucones”, pues eso son o quieren ser, pero solapados.¿Tiene alguna esperanza de salir de la mendicidad el pueblo? Gobiernos como el nuestro se encargan de que eso no suceda, pues requieren de su “clientela” política sometida. Por ello disponen de los recursos nacionales para incentivar la mendicidad en vez de usarlos para promover la producción de recursos renovables, que son los que aseguran la riqueza nacional. Los recursos no renovables son finitos. Se los puede dilapidar, como lo está haciendo este gobierno, pero cuando se acaben se garantizará más pobreza. Y eso es lo que buscan los gobiernos socialistas como el nuestro, para continuar dominando a un pueblo esclavizado a través de engaños y esperanzas vanas.
jueves, 25 de junio de 2009
¿Qué revolución?
Algunos ciudadanos nos estamos haciendo esta pregunta frente a los acontecimientos que se han dado en este Gobierno desde su instalación. Lo interesante es que el Presidente amenaza con radicalizarla en vista de la oposición creciente que está generando y por la crítica que se hace a los actos perpetrados por los personajes oficiales y no oficiales del círculo presidencial.
Pero, hasta ahora, ¿qué es lo que se ha obtenido filosóficamente como resultado de la Revolución? En principio, ni el mismo Presidente sabe de qué revolución es que está hablando, pues el ideólogo de ella, el famoso Dieterich, aún no termina de definir lo que es su Socialismo del Siglo XXI. Sigue, como gallina clueca, cacareando sus ideas dispersas hasta ver qué huevo mismo es el que eclosiona cuando dé a luz su filosofía en forma coherente. Esa tarea será, por cierto, muy difícil, pues décadas han demostrado la falacia del socialismo comunistoide soviético-cubano como doctrina que pueda brindar bienestar a una sociedad contemporánea, a diferencia de los socialismos avanzados exitosos, como los aplicados en Chile y Brasil. ¡Ojalá Dieterich vea esos ejemplos y aprenda algo de ellos!
Pero volviendo a nuestra revolución, ya calificada por algún comentarista como "robolución", lo que nos ha demostrado desde el primer día es que se pretende conculcar las libertades individuales y pisotear la Declaración Universal de los Derechos del Hombre con el fin supuesto, pero no real, de dar mayores derechos al bien común. Toda sociedad justa se basa en que los derechos de un ser tienen su límite donde empiezan los de otro, y que el bienestar del todo tiene prioridad sobre los del individuo. Esas son las claves de la convivencia armónica en cualquier sociedad, sea esta capitalista o socialista. ¿Pero, se practica esto en nuestra "Revolución Ciudadana"? Comenzamos con los Pativideos, que nos mostraron que a los pocos días de iniciado el Gobierno se había armado un sistema de espionaje a los ciudadanos. Luego hemos ido viendo acto tras acto de corrupción oficial, entre los que tenemos la feria de declaraciones de emergencias ficticias, hechas con el objeto de obviar los mecanismos de control financiero y administrativo que debe tener todo gasto público. Luego pasamos por tantos otros actos reñidos con la moral, para los cuales no tenemos suficiente espacio en esta columna y avanzamos al espectáculo del "Dueño del Dueño del Circo", para llegar hoy a las revelaciones de los actos del súper ñaño, muestra de la calidad de moral y ética que se aplica en la "revolución ciudadana".
¿De qué revolución estamos hablando? Hasta ahora lo que tenemos es uno de los Gobiernos más corruptos que recordará la historia, más que muchos de la "larga noche neoliberal". Y también de los más hipócritas, pues mientras se pregona el socialismo para los demás, los hermanitos del Presidente hacen oídos sordos a esas prédicas y más bien ejercen la decadente y capitalista aberración de hacerse ricos y pasearse por Miami, la capital pelucona. ¡Qué revolución más mentirosa!
Pero, hasta ahora, ¿qué es lo que se ha obtenido filosóficamente como resultado de la Revolución? En principio, ni el mismo Presidente sabe de qué revolución es que está hablando, pues el ideólogo de ella, el famoso Dieterich, aún no termina de definir lo que es su Socialismo del Siglo XXI. Sigue, como gallina clueca, cacareando sus ideas dispersas hasta ver qué huevo mismo es el que eclosiona cuando dé a luz su filosofía en forma coherente. Esa tarea será, por cierto, muy difícil, pues décadas han demostrado la falacia del socialismo comunistoide soviético-cubano como doctrina que pueda brindar bienestar a una sociedad contemporánea, a diferencia de los socialismos avanzados exitosos, como los aplicados en Chile y Brasil. ¡Ojalá Dieterich vea esos ejemplos y aprenda algo de ellos!
Pero volviendo a nuestra revolución, ya calificada por algún comentarista como "robolución", lo que nos ha demostrado desde el primer día es que se pretende conculcar las libertades individuales y pisotear la Declaración Universal de los Derechos del Hombre con el fin supuesto, pero no real, de dar mayores derechos al bien común. Toda sociedad justa se basa en que los derechos de un ser tienen su límite donde empiezan los de otro, y que el bienestar del todo tiene prioridad sobre los del individuo. Esas son las claves de la convivencia armónica en cualquier sociedad, sea esta capitalista o socialista. ¿Pero, se practica esto en nuestra "Revolución Ciudadana"? Comenzamos con los Pativideos, que nos mostraron que a los pocos días de iniciado el Gobierno se había armado un sistema de espionaje a los ciudadanos. Luego hemos ido viendo acto tras acto de corrupción oficial, entre los que tenemos la feria de declaraciones de emergencias ficticias, hechas con el objeto de obviar los mecanismos de control financiero y administrativo que debe tener todo gasto público. Luego pasamos por tantos otros actos reñidos con la moral, para los cuales no tenemos suficiente espacio en esta columna y avanzamos al espectáculo del "Dueño del Dueño del Circo", para llegar hoy a las revelaciones de los actos del súper ñaño, muestra de la calidad de moral y ética que se aplica en la "revolución ciudadana".
¿De qué revolución estamos hablando? Hasta ahora lo que tenemos es uno de los Gobiernos más corruptos que recordará la historia, más que muchos de la "larga noche neoliberal". Y también de los más hipócritas, pues mientras se pregona el socialismo para los demás, los hermanitos del Presidente hacen oídos sordos a esas prédicas y más bien ejercen la decadente y capitalista aberración de hacerse ricos y pasearse por Miami, la capital pelucona. ¡Qué revolución más mentirosa!
martes, 23 de junio de 2009
¡Que se aprovechen bonito!
Esa parece ser la tónica real de trasfondo en el asunto del SOAT, pues nuestro Presidente nada dice de funcionarios de su régimen que lo desautorizan y que son participes, con sus actos dilatorios, de uno de los atracos más descarados de los últimos tiempos, que se ha perpetrado contra los ciudadanos ecuatorianos que pagamos el famoso e inflado SOAT.
Ese seguro nació chueco, pues habiendo suficiente estadística sobre accidentes de tránsito, elemento esencial para cualquier seguro, se realizaron cálculos arbitrarios para fijar las tarifas a cobrar, que por cierto hemos visto estaban superinfladas para favorecer a las compañías aseguradoras y sus mecanismos de enriquecimiento vía gastos y reaseguros, aparte de sus utilidades, mientras los demás involucrados en el sistema se las han tenido que arreglar como mejor han podido, unos pagando una prima excesiva, otros recibiendo mal servicio y otros tratando de cobrar.
Cuando se detecta un acto de abuso como el ya claramente establecido con el SOAT, se tiene que rectificar de inmediato y cualquier dilación se convierte en un acto reñido con lo justo y correcto. Que la ley y el reglamento se contradicen… pues antes está el bien y el interés públicos, y teniendo como tiene este Gobierno control total del poder legislativo, bien pueden rectificar de inmediato cualquier ley que esté reñida con lo que sea mejor para los afectados que pagan y reciben el servicio.
La Superintendencia de Bancos continúa actuando como ya nos ha demostrado: En bien y beneficio de los banqueros y aseguradores, mientras se atenta contra los usuarios del sistema al permitirse abusos.
Aún más, se permite la práctica de lucro excesivo, como la multa del 15% mensual por demora en la renovación del seguro. ¡15% mensual – 180% anual! (si no es más, pues parece que aplican interés compuesto y fracción de mes) Eso es usura por donde se lo vea, pero con aval del Gobierno. Y todos son especialistas en lavarse las manos y pasarle la pelotita al vecino, cual buenos Pilatos, con el fin de que el lucro desmedido continúe para los aseguradores y el perjuicio continúe para los usuarios.
Lo que está sucediendo con el SOAT es sintomático de lo que está pasando en todo el país: La corrupción está rampante y es promovida por el mismo Gobierno a través de funcionarios que, o son incompetentes o son beneficiarios de los actos que propician.
Lo triste de todo esto es lo burdo que resultan estos actos reñidos con la moral pública. Esa es la única diferencia entre el pasado y la revolución ciudadana. En el pasado al menos tenían fineza para el lleve, en cambio en la revolución del socialismo del siglo XXI el lleve es descarado, desvergonzado, burdo y hasta tonto, pues los funcionarios responsables se basan en la premisa de que los ciudadanos somos todos idiotas y que no nos vamos a dar cuenta de la forma en que se perjudica a los intereses públicos. Pues sepan que están equivocados. Nos damos perfecta cuenta de lo que hacen, con aval del Gobierno.
Ese seguro nació chueco, pues habiendo suficiente estadística sobre accidentes de tránsito, elemento esencial para cualquier seguro, se realizaron cálculos arbitrarios para fijar las tarifas a cobrar, que por cierto hemos visto estaban superinfladas para favorecer a las compañías aseguradoras y sus mecanismos de enriquecimiento vía gastos y reaseguros, aparte de sus utilidades, mientras los demás involucrados en el sistema se las han tenido que arreglar como mejor han podido, unos pagando una prima excesiva, otros recibiendo mal servicio y otros tratando de cobrar.
Cuando se detecta un acto de abuso como el ya claramente establecido con el SOAT, se tiene que rectificar de inmediato y cualquier dilación se convierte en un acto reñido con lo justo y correcto. Que la ley y el reglamento se contradicen… pues antes está el bien y el interés públicos, y teniendo como tiene este Gobierno control total del poder legislativo, bien pueden rectificar de inmediato cualquier ley que esté reñida con lo que sea mejor para los afectados que pagan y reciben el servicio.
La Superintendencia de Bancos continúa actuando como ya nos ha demostrado: En bien y beneficio de los banqueros y aseguradores, mientras se atenta contra los usuarios del sistema al permitirse abusos.
Aún más, se permite la práctica de lucro excesivo, como la multa del 15% mensual por demora en la renovación del seguro. ¡15% mensual – 180% anual! (si no es más, pues parece que aplican interés compuesto y fracción de mes) Eso es usura por donde se lo vea, pero con aval del Gobierno. Y todos son especialistas en lavarse las manos y pasarle la pelotita al vecino, cual buenos Pilatos, con el fin de que el lucro desmedido continúe para los aseguradores y el perjuicio continúe para los usuarios.
Lo que está sucediendo con el SOAT es sintomático de lo que está pasando en todo el país: La corrupción está rampante y es promovida por el mismo Gobierno a través de funcionarios que, o son incompetentes o son beneficiarios de los actos que propician.
Lo triste de todo esto es lo burdo que resultan estos actos reñidos con la moral pública. Esa es la única diferencia entre el pasado y la revolución ciudadana. En el pasado al menos tenían fineza para el lleve, en cambio en la revolución del socialismo del siglo XXI el lleve es descarado, desvergonzado, burdo y hasta tonto, pues los funcionarios responsables se basan en la premisa de que los ciudadanos somos todos idiotas y que no nos vamos a dar cuenta de la forma en que se perjudica a los intereses públicos. Pues sepan que están equivocados. Nos damos perfecta cuenta de lo que hacen, con aval del Gobierno.
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