Guayaquil, 11 de Marzo de 2010
Sr. Lcdo.
Galo Martínez Merchán
Director de Diario EXPRESO
Presente.
De mis consideraciones:
El día martes 9 de marzo del presente el articulista José Luis Ortiz publicó un artículo de opinión denominado El “archivo” en peligro.
En ese artículo el Sr. Ortiz demuestra estar no solo mal informado sino también desinformado, en el sentido literal que da el DRAE.
La realidad es muy distinta a la expuesta por el Sr. Ortiz. La “estrategia” de protección del Archivo Histórico del Guayas fue armada aquí, por una comisión de la Junta Cívica de Guayaquil que analizó minuciosamente todos los documentos relacionados con el tema. En ningún momento, en esa fase, participó persona alguna del Gobierno. Esa estrategia marginó conscientemente a la Fundación que el Sr. Ortiz tanto defiende, porque se pudo determinar que ella sólo vela por sus intereses y más bien utiliza el nombre del Archivo como frente para manipular el espíritu cívico de los guayaquileños con el fin de satisfacer sus propias ambiciones. Si se revisa cuidadosamente la prensa de los últimos tres años, veremos una constante de denuncias de la Fundación en el sentido de que “se quieren llevar a Quito el Archivo”. Esas manipulaciones fueron todas falsas, pero cumplieron su fin propagandístico de engañar a la opinión pública y movilizarla en la defensa del “Archivo”, cuando no había amenaza a él sino a los intereses propios de la Fundación que el Sr. Ortiz defiende.
Es cuando se inicia el proceso de reactivación del Patronato del Archivo de Historia del Guayas que, por así disponerlo su decreto de creación y su estatuto, se invita al Gobierno a nombrar sus representantes en el Directorio. El Gobierno, como tal, tiene dos de once miembros, el Municipio tiene dos, la Casa de la Cultura Núcleo del Guayas tiene dos, la Junta Cívica de Guayaquil tiene dos, la Universidad de Guayaquil tiene uno, el Colegio Vicente Rocafuerte tiene uno y el Centro de Investigaciones Históricas tiene uno, de tal forma que mal se puede decir que el Patronato responde al Gobierno.
Lo que sí hizo el Gobierno fue apoyar la reactivación del Patronato por la simple razón de que es, por así determinarlo su decreto de creación, el legítimo propietario del Archivo Histórico del Guayas.
El Patronato, como propietario (a nombre de las instituciones que lo integran) del Archivo Histórico del Guayas, ha dialogado no sólo con el Gobierno, sino que lo ha hecho también con el Municipio, la Prefectura y lo hará con quien crea conveniente, porque es su deber dialogar con quien pueda ser partícipe y colaborador en la vida activa del Archivo.
Los “supuestos historiadores”, somos todos guayaquileños de cepa e historiadores reconocidos por la Academia Nacional de Historia y otras instituciones académicas, de tal manera que no somos “supuestos” sino legítimos. En cuanto a ser “activos propagandistas de la ‘revolución ciudadana’ ”, de todos, sólo uno es activo simpatizante del actual Gobierno. Podemos decir enfáticamente que en la reactivación del Patronato no ha intervenido la política en ningún momento, y se ha actuado siempre de manera puramente cívica y con los intereses de la ciudad, la provincia y la nación como único norte.
El “procedimiento por demás curioso y rebuscado” no es tal. Era la única fórmula jurídica para que el Archivo contara con la debida protección legal, pues si su “dueño” no se reactivaba, quedaba al arbitrio del Banco Central del Ecuador disponer de los bienes que se habrían considerado legalmente “en abandono” por ausencia de su legítimo dueño.
La furia de quienes informaron mal y desinformaron al Sr. Ortiz se debe a que no fueron ellos los que hicieron la reactivación, habiendo podido hacerlo en los doce años que han sido los “rectores” del Archivo. Deben decir por qué no lo hicieron, cuando siempre fue la vía legal que se requería como contraparte del Banco Central en el Contrato de Comodato.
El suscrito, como responsable del Patronato, envió inmediatamente al Sr. Ortiz una respuesta a su artículo, así como documentos anexos que ilustraban “la otra cara de la moneda”. El Sr. Ortiz no se ha dignado siquiera en acusar recibo de la comunicación.
Del señor Director, atentamente,
Eduardo Estrada G.
Director Ejecutivo
Representante Legal.
Lastimosamente, el Sr. Director de EXPRESO eligió no publicar esta carta por defender ciegamente a su articulista, sin importar lo equivocado que esté.
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