jueves, 30 de abril de 2009

La prensa en el camino

Muchos periodistas le hicieron al autócrata el canto de las sirenas, seduciendo al electorado a su autodestrucción. Muchos han recapacitado y tratan desesperadamente de rectificar su craso error, sin admitir que lo cometieron y el daño que le hicieron al país. Para algunos ya es muy tarde, para otros aún hay tiempo de rectificar.
Como el camino que seguimos es el de Cuba, tomemos a esa nación como ejemplo paralelo al nuestro.
Muchos fueron los medios que se unieron al canto de sirena de la revolución socialista, entre ellos la influyente revista Bohemia. Su director, luego de ser capitalista a ultranza, no tuvo el menor empacho de cambiarse a la revolución, engañado como tantos otros por las ofertas iniciales de los barbudos, que daban esperanzas democráticas al pueblo cubano. Al poco tiempo salió a relucir la verdad y se encontraron con un ambiente político ajeno al que habían apoyado. Ya era muy tarde y Bohemia se convirtió en un instrumento más del totalitarismo que regenta a Cuba. A pocos años, su director, acosado por su propia conciencia y ya en el exilio, solo y abandonado, se suicidó. En carta que envió a un amigo anunciando su propia muerte, hizo un recuento de su experiencia periodística, del cual citaremos unos cuantos párrafos que nos caen aquí en Ecuador como anillo al dedo por el momento político que vivimos, pues el Presidente reelecto ya ha anunciado la guerra a la prensa libre. Citamos:
“Fidel no es más que el resultado del estallido de la demagogia y de la insensatez. Todos contribuimos a crearlo. Y todos, por resentidos, por demagogos, por estúpidos o por malvados, somos culpables de que llegara al poder (…) Bohemia no era más que un eco de la calle. Aquella calle contaminada por el odio que aplaudió a Bohemia cuando inventó ‘los veinte mil muertos’. (…) Fueron culpables los millonarios que llenaron de dinero a Fidel (…) Fueron culpables los curas de sotanas rojas (…) Fueron culpables los políticos abstencionistas, que cerraron las puertas a todos los cambios electoralistas. Y los periódicos que como Bohemia, le hicieron el juego a los abstencionistas, negándose a publicar nada relacionado con aquellas elecciones. Todos fuimos culpables. Todos. Por acción u omisión. Viejos y jóvenes. Ricos y pobres. Blancos y negros. Honrados y ladrones. Virtuosos y pecadores. Claro, que nos faltaba por aprender la lección increíble y amarga: que los más ‘virtuosos’ y los más ‘honrados’ eran los pobres. (…) Fuimos un pueblo cegado por el odio. Y todos éramos víctimas de esa ceguera. Nuestros pecados pesaron más que nuestras virtudes. Nos olvidamos de Núñez de Arce cuando dijo: ‘Cuando un pueblo olvida sus virtudes, lleva en sus propios vicios su tirano’. Adiós (…) que me perdonen todo el mal que he hecho”.Estamos en el camino hacia el paraíso del socialismo utópico. Ese camino no será democrático, como ya lo ha demostrado nuestro autócrata ratificado. Pero es el pueblo el que le ha dado su mandato a sabiendas de lo que hemos vivido los dos años ya pasados. Será el pueblo el que cosechará los frutos de lo que ha sembrado, sean estos dulces o amargos. Pero, ¿qué rol jugará la prensa en ese camino?

sábado, 25 de abril de 2009

Futuro inmediato

Este domingo 26 los ecuatorianos resolveremos el futuro inmediato de nuestro país. No sabemos si lo podremos hacer limpiamente o si nuestra voluntad colectiva será manipulada por autoridades sujetas a la voluntad del autócrata que nos gobierna, para continuar con su programa de destrucción nacional.
Hemos tenido más de dos años de muestra de la calidad de gobernante que tenemos. A los pocos días de inaugurado ya se dieron escándalos de corrupción que han continuado en una retahíla que se ha agravado hasta llegar a la traición a la patria, como lo demuestran las denuncias del mayor Silva en el caso de Angostura, pero que han quedado en la impunidad gracias al poder total que el autócrata hábilmente ha logrado acaparar.
Los ecuatorianos tenemos el defecto de dejarnos engañar por falsos mesías, algo demostrado a través de nuestra historia, pero por alguna tara ambiental, porque no es genética, persistimos en repetir los mismos errores y aún agravarlos, como el caso presente.
Por buscar el cambio de la partidocracia corrupta caímos en manos de un mesías que pregonaba un gobierno de justicia social y manos limpias. No nos ha dado ni nos dará lo uno o lo otro y, es más, nos ha impuesto artificiosamente una Constitución tan llena de ambigüedades e incoherencias que pone en peligro la continuidad del país como unidad heterogénea, para llevarnos a un estado ultra-centralizado, compatible únicamente con un sistema autocrático. La Constitución del 2008, como tantas otras, ha sido un experimento legislativo, pero este ha sido especialmente malo, pues es el más sectario de todos los que hemos tenido. A más de ello, pocas veces en la historia ha habido tal concentración de poder y pocas veces ha sido tan abusado ese poder para imponer la dictadura de una mayoría coyuntural.
La Constitución del 2008 es tan sectaria que corre el riesgo ya experimentado por constituciones precedentes, de ser efímera por ser tan mala.
No me cabe duda que el Ecuador se equivocó al elegir a Rafael Correa como su presidente. Buscamos en él un redentor, como lo hemos buscado anteriormente, para encontrarnos con lo que debíamos esperar si lo valorábamos correctamente. Sufrimos un autoengaño, ayudados por los medios de comunicación que nos presentaron una imagen falsa. Caímos en una trampa que se ha repetido muchas veces porque los verdaderos valores humanos con que contamos en el país no se atreven a lanzarse a la palestra política debido a que es un ejercicio tan viciado, que pocas veces enaltece al individuo y generalmente lo degrada… ¡pero es el único medio democrático!
Nuestro futuro inmediato se juega el 26 de abril y es cuestionable si sabremos escoger a las personas idóneas para ejercer los varios cargos del Estado. ¡Ya nos hemos equivocado tantas veces!El cargo de mayor impacto será el de Presidente, pues quien salga electo ocupará el cargo en un momento sumamente crítico en la historia nacional. Corremos el riesgo de continuar con un autócrata destructor, pero hay la oportunidad de darle el mando a alguien diferente… si nos lo permiten.

jueves, 16 de abril de 2009

Dos alcaldes

Entre los miles de candidatos que se elegirán el 26 de abril están los alcaldes de todos los cantones del país. Si hay una elección que nos toca directamente a los ciudadanos esa es la de los alcaldes, pues son el estamento administrativo más próximo a nuestras necesidades. No tomamos en cuenta a las juntas parroquiales, pues son un experimento aún no probado.
Como en todos los niveles electorales, candidatos a alcaldes los hay de toda variedad, desde personas idóneas para ocupar el cargo por demostrarlo en base a la experiencia, hasta ineptos comprobados que no se dan cuenta de sus propias limitaciones. De los electores dependerá quien sea electo.
Dice un dicho muy sabio: “Por sus obras los conoceréis”. Nada más cierto. Tomemos dos ejemplos.
El actual alcalde de Guayaquil está de candidato para la reelección por tercera ocasión. Los Guayaquileños le han dado dos mandatos previos en base a dos factores elementales: Su coherencia política y su comprobada acción administrativa. Los electores guayaquileños han sabido discernir la realidad en dos elecciones anteriores y en esta es muy posible que sigan la misma vía, de continuar con una fórmula probada. Nebot ha sido reconocido como un alcalde ejemplar y ha demostrado con su trabajo permanente que es idóneo para ejercer el cargo. Tan importante como la capacidad personal es que en la alcaldía de Guayaquil se ha dado una continuidad de mística de trabajo que la inició León Febres Cordero y la ha seguido Nebot. Esa continuidad ha permitido que Guayaquil prospere a pesar del crecimiento imparable que le genera las erradas políticas gubernamentales al forzar la emigración de los campos a las ciudades. Obviamente muchos de los migrantes prefieren a Guayaquil porque saben que eventualmente les llegarán los servicios básicos a las zonas que invaden.
Por otro lado, el actual alcalde de Salinas de Santa Elena está de candidato para la reelección, también por tercera ocasión. A diferencia de los guayaquileños, los salinenses, quienes comprobaron que se equivocaron en el primer período del alcalde, repitieron su error y continuaron viviendo el deterioro del cantón. El alcalde de Salinas, lejos de tener coherencia política ha cambiado tres veces de bandera, acomodándose hábilmente con la que le daba las mayores posibilidades de triunfar. Eso nos demuestra que tiene habilidad política, aunque como alcalde sea un desastre. En los dos períodos que lleva en el cargo, Salinas no ha progresado en nada en cuanto a servicios y vialidad. El cantón entero es un caos y si no es por el auxilio de los prefectos de turno, no existirían calles sino chaquiñanes. La poca obra que ha realizado ha pasado desapercibida y la notable ha sido hecha solo con el fin de darle el nombre del papá del alcalde, ciudadano que puede haber sido muy virtuoso, pero no sé ni sabe la mayoría de los salinenses qué ha hecho por el cantón para merecer tanto honor, aparte de ser padre del alcalde.
En pocas palabras hemos hecho una comparación de candidatos para alcaldes y lo mismo podríamos hacer por los candidatos a concejales, consejeros, prefectos, diputados y aún para presidente.
La cuestión es si los electores sabrán discernir entre quienes son idóneos o no para ejercer los cargos.

miércoles, 8 de abril de 2009

Incremento lógico

Para todos los ciudadanos pensantes era lógico que al cambiar las leyes dando mayores facilidades a los ladrones para el cometimiento de sus actos delictivos, esos hechos se incrementarían. Las cifras lo han confirmado con el número de denuncias presentadas en las comisarías. Algún burócrata defensor de los delincuentes ya salió al paso de esas cifras para indicar que no se trata de un incremento, sino que como han pasado de la fiscalía a las comisarías, se trata de una simple transferencia de jurisdicción. No es así, pues a pesar de que, en efecto, algunas de las denuncias presentadas en las comisarías se habrían presentado en la fiscalía, el número neto sí se ha incrementado. ¿Y qué se podría esperar si el mismo Estado, a través de sus funciones ejecutiva y legislativa, está fomentando el delito? En el estado absurdo en que se encuentra nuestra “justicia”, cada vez se toman más medidas para proteger a los delincuentes y vulnerar a la ciudadanía aumentando su potencialidad de ser víctima de cualquier tipo de delito. Es insólito que los legisladores se preocupen de proteger a los delincuentes y desproteger a la ciudadanía. Pero en el fondo los ciudadanos lo tienen bien merecido por haber votado por esos legisladores de pacotilla que convierten sus complejos en leyes que satisfacen sus pervertidos egos.
En la asambleílla de barbaridades que está legislando actualmente, así como en su fase anterior “constituyente”, se han dado todo tipo de barbaridades jurídicas, producto de las mentes lúcidas y corazones ardientes de la mayoría gobiernista que ha impuesto su criterio en base a su mayoría aplastante. Pocos son los países donde existen tantos absurdos como el que vivimos actualmente en que se fomenta el robo. ¿Es esa la justicia social que nos van a seguir dando el movimiento País y sus aliados?
En el fondo no me sorprende para nada que se legisle para destruir la sociedad y llevarnos al caos. Esa es parte fundamental de la doctrina comunista. Es necesario destruir el esquema vigente al tomar el poder para reconstruir el paraíso socialista. Así ocurrió en la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y lo mismo hicieron en todos los países que ocuparon durante la “guerra fría”. Así lo hicieron también en Cuba, donde la miseria es de todos menos de los capos del régimen, que viven en otro mundo. Así lo quieren hacer en Venezuela, en Bolivia, en Nicaragua y en Ecuador. ¿Lo lograrán?En las siguientes semanas veremos un progresivo incremento en el número de robos menores. Los arranches se darán por cientos; los robos de accesorios de vehículos se darán en todas partes, y la mayoría de ellos no serán denunciados porque se pierde más tiempo y dinero en los trámites burocráticos requeridos que lo que cuesta lo robado. Así, el Gobierno de la República del Ecuador estará fomentando oficialmente el robo como forma de redistribución de la riqueza. Es una de las novedades de la revolución ciudadana, que aplicará en este conejillo de indias llamado Ecuador todo tipo de experimento social para satisfacer los criterios de bestias legislativas que logran imponer criterios totalmente estúpidos sobre una sociedad que obviamente bien se lo merece por votar por ellos.

viernes, 3 de abril de 2009

Seguros estatales

El SOAT ha estado en discusión los últimos días, pues toca la primera renovación desde que fuera implantado por este Gobierno. El año precedente debía haber servido como experiencia para hacer al servicio los cambios necesarios para que de la mejor cobertura al menor costo posible para los contribuyentes. El ente regulador debía haber presentado un informe claro de costo-beneficio para los ciudadanos afectados y debía haber hecho recomendaciones al Ejecutivo y Legislativo para afinar la legislación pertinente, pero no se ha visto nada parecido. Las cifras han sido reveladas por periodistas investigativos y nos dicen que la cobertura ha sido mediocre, mientras que algunas de las casas de salud que han prestado el servicio a los pacientes se quejan de estar impagas por servicios facturados. Pero lo más revelador que nos han mostrado es que las compañías aseguradoras han hecho su agosto, generando un beneficio totalmente alejado del concepto del seguro contratado.
Eso me ha traido a la memoria lo ocurrido con el “Seguro contra incendios”, implantado hace ya unos 20 años por un gobierno de izquierda. En esa época me tocó estar en la Defensa Civil y ser testigo de como los afectados por incendios no podían cobrar un centavo de ese seguro, pues fue diseñado para perjudicar a los usuarios y beneficiar a la compañía beneficiaria del contrato ...y también a los burócratas que estaban a cargo del seguro en el entonces Ministerio de Bienestar Social.
El encargado de asignar (esa es la palabra correcta, pues los concursos fueron una farsa) el contrato, sobrino de un poderoso ministro de entonces, entró al cargo con una mano por delante y otra por detrás, pero en pocos años dejó el puesto con una fortuna que beneficiará a algunas generaciones de sus descendientes, aparte de que le abrió las puertas del ambiente social de la ciudadela privada en que se compró una mansión, así como del condominio en Salinas donde compró un lujoso apartamento. De “socialista” pasó a “burgués” sin pena alguna. Tal vez fue un castigo de Dios el accidente que le ocurrió mientras gozaba de su dinero mal habido, pues no pudo gozar de él por mucho tiempo. Mientras tanto, su legado continuó en ese ministerio y, hasta donde conozco, fueron muy pocas las víctimas de incendios que pudieron cobrar el seguro, mientras la compañía aseguradora se embolsicaba las primas para beneficio de sus accionistas y de los funcionarios del ministerio. La moraleja de esta historia es que el Estado es un pésimo contratante de seguros. Lo hemos visto con la creación de esa unidad especial en la presidencia. Lo continuamos viendo con las víctimas de incendios que no encuentran consuelo alguno y lo vemos con el SOAT, cuando las casas de salud hacen lo posible por no ingresar a los afectados porque saben que pasarán las de Caín para cobrar los gastos que genere la atención.
Si nuestro Presidente tuviera asesores realmente honestos, le aconsejarían regular y controlar estrictamente el negocio dentro de un marco de servicio, para evitar beneficios inmorales. Pero no, el “lobby” de los aseguradores está bien acomodado en este Gobierno de “manos limpias”.