jueves, 26 de marzo de 2009

Concentración de poderes
En los últimos días algunos comentaristas han tocado el punto de la concentración de poderes que existe actualmente en el Ecuador y han expresado diversas opiniones, todas ellas contrarias a tal situación. Inclusive, un importane medio en su editorial comparó las atribuciones que asume el presidente de nuestra supuesta democracia con aquellas asumidas por el monarca autocrático Luis XIV. Mientras tanto, el Presidente continúa concentrando cada día más los poderes del Estado alrededor de su persona, siguiendo el manual de la franquicia chavista y sin importarle un bledo lo que piense la opinión pública, que por supuesto él deslegitimiza.
Esta situación no es la primera vez que se da en el país. Veamos lo ocurrido en 1845, uno de aquellos casos pero que terminó para bien del país, pues el entonces futuro mandatario supo valorar lo que se le criticó y rectificó su proceder al recibir el Poder Ejecutivo. La crítica fue formulada el 25 de octubre por el editor del periódico “El Norte Republicano”, de la ciudad de Cuenca, en ese momento Capital de la República y sede del Congreso General que había comenzado hacían pocos días. Dijo el editor: “Ya dijimos (...) cuan peligrosa es esta acumulación de poderes en unos mismos individuos, y observamos que aunque ellos sean sumamente buenos, su virtud y no la ley fundamental sería la sola garantía de la felicidad pública, y que desapareciendo con ellos esa virtud consoladora, seríamos fácilmente una victima de nuestra mala organización social. (...) Así no basta tener ciudadanos dignos de la magistratura para creer dichoso a un pueblo, es menester que hayan tambien buenos lejisladores y buenos jueces; y que se busquen unos y otros bajo los auspicios de una constitución sabia y bien combinada que prevenga los abusos, por que si llegase a establecerse una especie de aristocracia, destinada ella sola a ejercer los tres elementos de la soberania, a hacer las leyes, ejecutarlas, y aplicarlas ella misma, no habríamos hecho otra cosa que establecer el despotismo y la tiranía. Y dejando esa clase aristocrática subordinada para siempre al Ejecutivo, como destinada a proporcionar los ajentes de este poder; ¿podríamos esperar que sean estos unos lejisladores justos equitativos, enemigos de los abusos de autoridad y firmes defensores de la libertad del pueblo? No sin duda...”No sin duda alguna. Jamás ha subsistido una democracia bajo un autócrata, y menos siguiendo un libreto extranjero que pretende aplicar a la fuerza un sistema político ajeno a la naturaleza de nuestro pueblo. Y peor aún si se han dado hechos que han generado dudas graves sobre la integridad moral del Gobierno, existiendo más aún la sospecha de que el Socialismo del Siglo XXI no es más que un camuflaje para la aplicación de una narcopolítica, ahora denominada “narcodemocracia”. En el fondo, todo ese tinglado no tiene más que un objetivo que ya se está cumpliendo a cabalidad en Venezuela, aunque amparado por testaferrismo: El enriquecimiento ilícito de los funcionarios de Gobierno. El número de testaferros venezolanos comprando propiedades en la criticada Miami dice mucho.

martes, 17 de marzo de 2009

La franquicia chavista

Conversando con un amigo venezolano en una reunión a la que asistimos, compartíamos las experiencias que vivimos con nuestros respectivos gobiernos. Íbamos comparando los hechos ocurridos en Venezuela con aquellos ocurridos en Ecuador los que se han ido dando con una similitud asombrosa, pero con una gran diferencia en su velocidad. Lo que a los venezolanos les ha tomado diez años a los ecuatorianos nos ha tomado dos. En eso el amigo me hizo un comentario que esclareció totalmente el panorama que se vive no solo en Ecuador, sino también en Bolivia, Nicaragua, Paraguay y parece que prontamente en El Salvador. El comentario fue: “Lo que no se da cuenta la gente es que lo que está sucediendo en América latina es que se está implantando la franquicia chavista de un neo socialismo autoritario y egocéntrico”. Me dejó frío con su lógica tan clara y certera.
En efecto, la política y doctrina chavista se ha convertido en una franquicia internacional al mejor estilo de Coca Cola o McDonald’s, con la gran diferencia que esta franquicia política lejos de brindar un producto globalizado que da bienestar o beneficio a los consumidores, está dirigida a la destrucción de los países como se los conoce actualmente, con el fin de llegar a la utopía socialista, que como tal es una promesa de mejora pero termina siendo una realidad de pobreza y miseria generalizada con una radicalmente marcada diferencia social entre el pueblo y los gobernantes: El pueblo pobre dependiente y mendigo de la oligarquía gobernante exorbitantemente rica. La muestra de esto es Cuba.
Esta franquicia no es nueva. Ya se la vivió en los albores del Siglo 20 con la revolución rusa, que luego se extendió a Italia modificada como Fascismo y luego a Alemania, con el Nacional Socialismo. Entonces podemos decir que la franquicia socialista ha tenido dos etapas: La del Siglo 20 y la del Siglo 21, con la única diferencia siendo la geográfica y el tiempo.
Como toda franquicia, la chavista tiene su manual de políticas, normas y procedimientos, que lo están siguiendo fielmente Correa y Morales, y modificado para ajustarse a su intereses, Ortega. No escuchamos noticias de Paraguay, pero no es de sorprenderse, pues ese país poca noticia hace.Entre las normas aplicadas está el crear odio y fomentar la lucha de clases, algo que lo hicieron también los integrantes de la primera franquicia en Europa. También están aplicando otra norma ya utilizada con efectos devastadores: Crear un enemigo y varios amigos comunes. Los franquiciados chavistas del Siglo 21 están aplicando muy bien esta norma: El enemigo son los EE. UU. de Norte América, a quienes se los sataniza en toda oportunidad. Los amigos son los rusos, quienes desean recuperar su status de superpotencia, y los musulmanes, que desean imponer su religión al mundo entero. Son dos amigos muy peligrosos, pues la instalación de bases rusas en América latina puede tener incalculables consecuencias negativas; y el fomento de la religión musulmana, corrompida como está por los Mulas locos que han regresado a Irán y otros países al Medioevo social y que desean imponer su visión violenta del Corán al mundo entero, solo nos presagia un mundo violento y decadente. Mientras tanto, nosotros no somos más que franquiciados de un experimento ya fracasado. ¿Cuál es nuestro destino?