miércoles, 8 de julio de 2009

400

Este número no tiene significado alguno para los amables lectores de esta columna, pero si lo tiene para su autor. Desde que comencé a escribir “Por otro lado...” para EXPRESO, los artículos han sido numerados. Este es el número 400, lo que quiere decir que por medio de ellos he podido llegar a uds. con mi opinión sobre variados temas por ese mismo número de ocasiones. Son 400 semanas en que he podido transmitirles el “otro lado”, esto es, una opinión diversa de los acontecimientos nacionales.
Debo agradecer a ustedes que han tenido la gentileza de leer mi opinión y más aún a quienes han tenido la amabilidad de escribirme con su propia opinión sobre lo escrito o sobre el tema tratado. Siempre he contestado sus cartas, hayan sido éstas a favor o en contra de mis ideas. Las pocas veces que recibí algún insulto o amenaza, también recibió contestación, por lo general temperada luego de considerar lo escrito y las motivaciones del autor. Solo una vez contesté de la misma forma grosera que me escribió un partidario del actual régimen y aún lamento no haber ponderado esa respuesta, no porque le habría contestado por sobre su nivel mental, sino porque seguramente le habría dolido una respuesta razonada.
Para algunos articulistas de opinión es fácil escribir sus ideas y lo hacen en pocos minutos. Para este articulista siempre ha sido una tarea ardua que ha requerido mucho esfuerzo intelectual y tiempo; y es por este último elemento que debo, por el momento, hacer una pausa en esta columna. No se por cuanto tiempo será, pero depende de cuanto tome la tarea en la que estoy embarcando en este momento.
¿Y cuál puede ser esa tarea? Pues es un reto de lo más agradable personalmente, pero desafiante e intimidador: Se trata de investigar y escribir la biografía de Víctor Emilio Estrada Sciacaluga, tarea que no será nada fácil debido a la dimensión y multifacética personalidad del sujeto. Es un desafío porque fue un hombre transparente pero al mismo tiempo complejo, lo que hace difícil analizar su personalidad. Es intimidante porque hay muchos hechos que hay que explorar y será muy difícil entender las motivaciones de sus actos, siendo éstos concebidos por quien contaba, indudablemente, con una mente superior. Adicionalmente, se trata de la biografía de un hombre ejemplar y por ello necesita ser más exigente y profunda que otras, pues su ejemplo debe ser guía de hombre privado y público no sólo para sus descendientes, sino para todos los ciudadanos responsables de su país.
Es una tarea absorvente que ya está ocupando el mayor tiempo de mi mente conciente y presumo que parte muy importante de mi subconciente, que trabaja en ello sin pedirme permiso, pues hasta en sueños estoy dedicado a la obra. ¡Si eso no es apasionamiento por lo que se hace, no sé qué lo será!
Debo agradecer a quienes hacen EXPRESO por haberme dado la oportunidad de llegar a ustedes estas 400 veces. No siempre hemos concordado en los criterios, pero los he emitido con toda honestidad y convicción. Puedo decir que no siento haber arado en el mar... ¡Hasta luego y muchas gracias!

viernes, 3 de julio de 2009

Pueblo mendigo

Una de las acciones más perversas del sistema socialista y populista es hacer del pueblo mendigo con el fin de mantenerlo como cliente fijo (léase esclavo) del gobierno en el poder. La otra acción perversa es que paradójicamente al tiempo de necesitar un pueblo mendigo se crea una nueva elite u oligarquía, concentrada alrededor del poder público, quienes son los beneficiarios de las riquezas excedentes del Estado. El pueblo recibe mendrugos suficientes para mantenerlo como cliente fiel, mientras los nuevos oligarcas producen riquezas desmesuradas y diametralmente opuestas a las dádivas populares.
Para crear esta situación se mantiene a la masa popular funcionalmente ignorante, con el fin de que sean instrumentos dúctiles de este perverso sistema de gobierno, más inequitativo que el tan vilipendiado capitalismo. Y esto es clave, pues los gobiernos socialistas se ufanan de lograr 0% de analfabetismo, pero nada dicen de la ignorancia funcional que promueven subrepticiamente a través de “maestros” que no saben siquiera reglas elementales de ortografía.
Una de las formas más perversas de promover la mendicidad es a través de subsidios permanentes y la desincentivación del ahorro. Claro, ¿qué puede ahorrar quien vive al día con sus ingresos? Es la capacidad de ahorro la medida de riqueza de un pueblo, y dentro de ese esquema nuestro gobierno revolucionario promueve la desaparición del fondo de reserva del que han gozado aquellos trabajadores que son afiliados al IESS, con el fin de que ese ahorro forzoso se convierta en gasto corriente y se diluya dentro de la creciente diferencia entre los ingresos familiares y el costo de la canasta básica. Es por actos como este que el Ecuador se mantiene como uno de los países más pobres del mundo.
El socialismo habla de la redistribución de la riqueza, pero eso es válido sólo demagógicamente, pues la nueva oligarquía (léase aquellos en el poder), que cada día son más, se excluyen de esa redistribución. Los demagogos redistribuyen lo ajeno pero nunca lo suyo y para muestra tenemos a los hermanitos, quienes gozan de todo lo que el Presidente condena. Y no solo los hermanitos. Ya el EXPRESO nos ha comenzado a revelar a algunos de los “socialistas” en el poder que ávidamente buscan trasladarse a vivir entre “pelucones”, pues eso son o quieren ser, pero solapados.¿Tiene alguna esperanza de salir de la mendicidad el pueblo? Gobiernos como el nuestro se encargan de que eso no suceda, pues requieren de su “clientela” política sometida. Por ello disponen de los recursos nacionales para incentivar la mendicidad en vez de usarlos para promover la producción de recursos renovables, que son los que aseguran la riqueza nacional. Los recursos no renovables son finitos. Se los puede dilapidar, como lo está haciendo este gobierno, pero cuando se acaben se garantizará más pobreza. Y eso es lo que buscan los gobiernos socialistas como el nuestro, para continuar dominando a un pueblo esclavizado a través de engaños y esperanzas vanas.

jueves, 25 de junio de 2009

¿Qué revolución?

Algunos ciudadanos nos estamos haciendo esta pregunta frente a los acontecimientos que se han dado en este Gobierno desde su instalación. Lo interesante es que el Presidente amenaza con radicalizarla en vista de la oposición creciente que está generando y por la crítica que se hace a los actos perpetrados por los personajes oficiales y no oficiales del círculo presidencial.
Pero, hasta ahora, ¿qué es lo que se ha obtenido filosóficamente como resultado de la Revolución? En principio, ni el mismo Presidente sabe de qué revolución es que está hablando, pues el ideólogo de ella, el famoso Dieterich, aún no termina de definir lo que es su Socialismo del Siglo XXI. Sigue, como gallina clueca, cacareando sus ideas dispersas hasta ver qué huevo mismo es el que eclosiona cuando dé a luz su filosofía en forma coherente. Esa tarea será, por cierto, muy difícil, pues décadas han demostrado la falacia del socialismo comunistoide soviético-cubano como doctrina que pueda brindar bienestar a una sociedad contemporánea, a diferencia de los socialismos avanzados exitosos, como los aplicados en Chile y Brasil. ¡Ojalá Dieterich vea esos ejemplos y aprenda algo de ellos!
Pero volviendo a nuestra revolución, ya calificada por algún comentarista como "robolución", lo que nos ha demostrado desde el primer día es que se pretende conculcar las libertades individuales y pisotear la Declaración Universal de los Derechos del Hombre con el fin supuesto, pero no real, de dar mayores derechos al bien común. Toda sociedad justa se basa en que los derechos de un ser tienen su límite donde empiezan los de otro, y que el bienestar del todo tiene prioridad sobre los del individuo. Esas son las claves de la convivencia armónica en cualquier sociedad, sea esta capitalista o socialista. ¿Pero, se practica esto en nuestra "Revolución Ciudadana"? Comenzamos con los Pativideos, que nos mostraron que a los pocos días de iniciado el Gobierno se había armado un sistema de espionaje a los ciudadanos. Luego hemos ido viendo acto tras acto de corrupción oficial, entre los que tenemos la feria de declaraciones de emergencias ficticias, hechas con el objeto de obviar los mecanismos de control financiero y administrativo que debe tener todo gasto público. Luego pasamos por tantos otros actos reñidos con la moral, para los cuales no tenemos suficiente espacio en esta columna y avanzamos al espectáculo del "Dueño del Dueño del Circo", para llegar hoy a las revelaciones de los actos del súper ñaño, muestra de la calidad de moral y ética que se aplica en la "revolución ciudadana".
¿De qué revolución estamos hablando? Hasta ahora lo que tenemos es uno de los Gobiernos más corruptos que recordará la historia, más que muchos de la "larga noche neoliberal". Y también de los más hipócritas, pues mientras se pregona el socialismo para los demás, los hermanitos del Presidente hacen oídos sordos a esas prédicas y más bien ejercen la decadente y capitalista aberración de hacerse ricos y pasearse por Miami, la capital pelucona. ¡Qué revolución más mentirosa!

martes, 23 de junio de 2009

¡Que se aprovechen bonito!

Esa parece ser la tónica real de trasfondo en el asunto del SOAT, pues nuestro Presidente nada dice de funcionarios de su régimen que lo desautorizan y que son participes, con sus actos dilatorios, de uno de los atracos más descarados de los últimos tiempos, que se ha perpetrado contra los ciudadanos ecuatorianos que pagamos el famoso e inflado SOAT.
Ese seguro nació chueco, pues habiendo suficiente estadística sobre accidentes de tránsito, elemento esencial para cualquier seguro, se realizaron cálculos arbitrarios para fijar las tarifas a cobrar, que por cierto hemos visto estaban superinfladas para favorecer a las compañías aseguradoras y sus mecanismos de enriquecimiento vía gastos y reaseguros, aparte de sus utilidades, mientras los demás involucrados en el sistema se las han tenido que arreglar como mejor han podido, unos pagando una prima excesiva, otros recibiendo mal servicio y otros tratando de cobrar.
Cuando se detecta un acto de abuso como el ya claramente establecido con el SOAT, se tiene que rectificar de inmediato y cualquier dilación se convierte en un acto reñido con lo justo y correcto. Que la ley y el reglamento se contradicen… pues antes está el bien y el interés públicos, y teniendo como tiene este Gobierno control total del poder legislativo, bien pueden rectificar de inmediato cualquier ley que esté reñida con lo que sea mejor para los afectados que pagan y reciben el servicio.
La Superintendencia de Bancos continúa actuando como ya nos ha demostrado: En bien y beneficio de los banqueros y aseguradores, mientras se atenta contra los usuarios del sistema al permitirse abusos.
Aún más, se permite la práctica de lucro excesivo, como la multa del 15% mensual por demora en la renovación del seguro. ¡15% mensual – 180% anual! (si no es más, pues parece que aplican interés compuesto y fracción de mes) Eso es usura por donde se lo vea, pero con aval del Gobierno. Y todos son especialistas en lavarse las manos y pasarle la pelotita al vecino, cual buenos Pilatos, con el fin de que el lucro desmedido continúe para los aseguradores y el perjuicio continúe para los usuarios.
Lo que está sucediendo con el SOAT es sintomático de lo que está pasando en todo el país: La corrupción está rampante y es promovida por el mismo Gobierno a través de funcionarios que, o son incompetentes o son beneficiarios de los actos que propician.
Lo triste de todo esto es lo burdo que resultan estos actos reñidos con la moral pública. Esa es la única diferencia entre el pasado y la revolución ciudadana. En el pasado al menos tenían fineza para el lleve, en cambio en la revolución del socialismo del siglo XXI el lleve es descarado, desvergonzado, burdo y hasta tonto, pues los funcionarios responsables se basan en la premisa de que los ciudadanos somos todos idiotas y que no nos vamos a dar cuenta de la forma en que se perjudica a los intereses públicos. Pues sepan que están equivocados. Nos damos perfecta cuenta de lo que hacen, con aval del Gobierno.

viernes, 12 de junio de 2009

Pretender el silencio

Lo dice y demuestra la historia política del mundo: Todo régimen autoritario busca los medios de silenciar a la oposición, sea esta real o imaginada, con el ulterior fin de llegar a ejercer el control total de la sociedad. En algunos casos se aplica la violencia física, en otros se utilizan medios de persuasión indirecta y en otros se cambian las leyes para amordazar a todo el que sea percibido como opositor. Este último método es que se aplica según el manual del socialismo del siglo XXI, pues la experiencia les ha enseñado que los medios violentos o agresivamente disuasivos son rechazados por la comunidad internacional. ¿Qué mejor forma entonces que hacerlo de la manera diplomáticamente aceptable, o sea a través de leyes dadas con aparente legalidad? Esa forma, en las autocracias del siglo XXI como Venezuela, Ecuador y las demás del círculo de la franquicia chavista, es a través de una perversa corrupción de la democracia, secuestrada por el poder electoral manipulado para dar resultados favorables para las propuestas de los actuales beneficiarios del poder público. Esa corrupción se aplica al establecer un poder legislativo subyugado a los intereses políticos del grupo en ejercicio del poder público.
Esto se explica muy fácilmente: Los modernos autócratas del siglo XXI utilizan la democracia para implantar un programa de subyugación ciudadana camuflado con tintes de una revolución social. Todo es bonito mientras el programa se implementa, pero una vez colocadas todas las piezas en su lugar, la máscara se remueve y queda a la luz el lobo que estaba escondido bajo la piel de cordero. Ese es el plan ideal, pero a veces la impaciencia hace que la piel encubridora se corra y se vea ocasionalmente al lobo que está oculto.
Eso es lo que está pasando en Ecuador, ya demasiadas veces para que los incautos ciudadanos permanezcan impávidos ante la realidad palpable. Sin embargo, parece que viendo lo que podemos ver con ya bastante frecuencia, nos esmeramos en negárnoslos y seguir viendo al cordero y no al lobo que está detrás.
¿Y cuál es el fin? El mismo de toda autocracia: Controlar y dominar a todo un país para beneficio político, social y económico del grupo de detenta y a veces ostenta el poder público. Esto no necesariamente implica lucro, pero sí el peor de los males que aquejan a los autócratas: El ansia de poder desmedido. Y por supuesto, si adicionalmente viene el lucro, especialmente para el círculo de sabidos que rodea al idealista que sólo busca poder, ¡bienvenido sea! El afán de callar a los medios de comunicación para lograr el control total del país a través del silencio opositor y el clamor de los obsecuentes solo lleva a la esclavitud ideológica. ¿Queremos eso en Ecuador? ¿Vamos a aceptar ser esclavos de las ideas de un proyecto que ya se prueba fracasado?

jueves, 4 de junio de 2009

El cáncer de las tarjetas

Fue en noviembre del año pasado cuando escribí un artículo denominado “El mal de las tarjetas”. Entre las reacciones que generó estuvo la carta de una de las “yuplís” de la Superintendenta de Bancos, quien me reclamaba airadamente por decir falsedades, pues según ella, la administración de su jefa había controlado la situación del festín de las tarjetas de crédito. El lunes 1° de junio Expreso nos presenta un interesante reportaje que nos indica que la cartera vencida ha crecido un 18% en el último año al mes de marzo, lo que nos deja en blanco abril y mayo. El Universo del día 2 nos dice que el crédito con tarjetas aumentó el 21% en el primer trimestre de este año. Las cifras en crecimiento son claras: El mal controlable se está convirtiendo en un cáncer que bien puede ser mortal para nuestra frágil economía.
Partícipe activo en el mal manejo de las tarjetas de crédito es el Banco Central, que al aumentar las tasas de interés consideró que con ello desalentaría el uso del crédito. ¿Dónde viven esos ilusos? ¿Acaso en el país de las maravillas, con Alicia y su reparto de personajes disparatados? Parece que sí, pues no se dan cuenta que con esa medida lo que están haciendo es más ricos a los banqueros, pues mientras sigan dando crédito, sea con la tasa que sea, los tarjetahabientes las seguirán usando por el simple hecho de que las tarjetas se han convertido en un mal necesario para sobreponerse a las carencias generadas por la situación económica mundial y agravadas por las políticas socializantes de nuestro economista genial. Pocos encuetran alternativa al endeudamiento fácil de las tarjetas y por ello se han convertido, para muchos, en un mal necesario en la desesperación. Todos los usuarios saben bien que lo que están haciendo es cavando un hoyo cada vez mayor. Y lo saben los bancos y emisores de tarjetas, pero continúan con su política de economía suicida, tanto para ellos como para los clientes, alentados por las autoridades ecuatorianas que, unos por ilusos y otros por maliciosos, permiten que el cáncer crezca en vez de cortarlo de raiz y aplicar la medicina necesaria, por más amarga o dolorosa que sea. Y doloroso y amargo es el remedio, pero necesario para una economía sólida.
Los ilusos creen que aumentando las tasas controlarán el crédito. Los maliciosos bien saben que no se lo controlará, que cada día crecerá el endeudamiento de los usuarios y que eventualmente se llegará al punto de quiebra de la economía, que es lo que buscan los socialistas del siglo XXI, pues así se podrá reconstruir la economía dentro del paraíso socialista. Y ese paraíso no incluirá tarjetas de crédito, sino tarjetas de racionamiento, como en Cuba y en partes paradisíacas de la próspera Venezuela.
Nuestras autoridades económicas, tan llenas de contradicciones como repartir los fondos de reserva del IESS para aumentar el consumo, mientras aumentan tasas de interés para desalentar el crédito, están llevando a la economía del país a la ruina. Y los ciudadanos los siguen complacientemente...

jueves, 28 de mayo de 2009

La Previsora y Estrada

Mi apreciado compañero de página de opinión, José Guerra Castillo, hizo algunas observaciones erradas en su columna de Expreso del día lunes 25 de mayo, al comentar el uso, como almacenes comerciales, del antiguo edificio de La Previsora Banco Nacional de Crédito.
Nadie resta a don José Abel Castillo y a don Bettino Berrini el mérito de ser quienes concibieron la idea de fundar la Caja de Ahorros La Previsora, proyecto que iniciaron en 1917 y que se concretó en 1919 al constituirse la Sociedad Anónima La Previsora, con tres mil acciones suscritas entre 225 accionistas. Fueron don José Abel y don Bettino quienes propusieron a la asamblea de accionistas el nombre del que sería el gerente fundador de la Caja de Ahorros, Víctor Emilio Estrada Sciacaluga, por entonces un joven de apenas 28 años, pero que ya era reconocido como una autoridad en materia económica. Fue electo como Gerente el día 23 de enero de 1920, por 229 de los 231 votos presentes, lo que nos indica que había aumentado el número de accionistas. Don Víctor jamás fue accionista.
El 3 de mayo de ese mismo año empezó a funcionar la Sociedad en su primer local, alquilado a don Rafael Guerrero, en la esquina sur-este de las calles Pedro Carbo y Francisco de P. Icaza. El directorio lo presidía entonces el Dr. Carlos Carbo Viteri. Don José Abel y don Bettino eran directores.
Al final del primer quinquenio, el éxito de la “Caja de Ahorros” era tal que ya pudo ambicionarse la construcción de su propio edificio y de hecho, en este período se compró el solar esquinero de Panamá y 9 de Octubre. Al terminar el segundo quinquenio, la "Caja de Ahorros" ya era La Previsora Banco Nacional de Crédito y el edificio de la esquina de Panamá y 9 de Octubre ya estaba en operación. Para 1936 se inauguró la ampliación hacia Malecón y Francisco de P. Icaza. Si bien los directores tuvieron una influencia decisiva en la selección de los arquitectos y constructores, era la responsabilidad del Gerente la ejecución de las obras y por ello es cierto que don Víctor Emilio Estrada fue el responsable de la construcción. Los directores mantenían su lugar como tales y no intervenían en los asuntos operacionales del Banco. Es más, don Víctor viajó a los EE. UU. y compró a uno de los bancos cerrados por la Depresión, las hermosas rejas de las ventanillas, puertas de las cajas de seguridad, otras rejas y algunos otros materiales de acero inoxidable que permanecieron en el edificio hasta que cambió su uso. También se preocupó porque los sistemas y procedimientos bancarios aplicados fueran de tecnología de punta.
Don Víctor Emilio permaneció como amigo íntimo de don José Abel y don Bettino hasta que la muerte los fue separando, de tal forma que los méritos por el éxito del Banco son compartidos. Ahora bien, reclama don José Guerra Castillo porque a don Víctor Emilio le pusieron su nombre a una avenida y a don José Abel sólo su nombre incompleto a una “callecita”. También reclama por el monumento de cuerpo entero a don Víctor Emilio y el pequeño busto a don José Abel. No conoce don José Guerra que don Víctor Emilio no tiene solo ese monumento de cuerpo entero en la ciudad. Tiene tres: El de cuerpo entero, el que pusieron los comerciantes en Pichincha y Sucre y el que está en el Cementerio Patrimonial atrás del sarcófago de su mausoleo. A esto solo se puede decir que cada uno forjó su destino y la memoria y gratitud de la ciudad, que se ha manifestado de forma diversa.
Para concluir, el busto de don José Abel en el banco era de bronce, no de mármol blanco…

miércoles, 20 de mayo de 2009

Enseñando ignorancia

En las últimas semanas hemos ido siguiendo la polémica entre el Ministerio de Educación y el gremio de maestros en cuanto a la evaluación que se pretende hacer para conocer el estado de conocimientos de los profesores y al mismo tiempo determinar el grado de capacitación que requieren para que cumplan su labor como deben. Como era de esperar, por la realidad educativa de una gran mayoría de esos maestros, se han opuesto a la realización de la evaluación.
Y es que la triste realidad es que la mayoría de ellos son tan ignorantes que no estarían en capacidad de pasar pruebas que se aplican a estudiantes de enseñanza primaria.
El deterioro del campo educativo ha venido evolucionando negativamente desde hace muchos años, gracias al mayor gremio del magisterio nacional. Comenzó con dirigentes políticos que eran ignorantes en la materia educativa, pero que alcanzaron puestos de profesores por razones ajenas a la vocación. Por supuesto, esos líderes presionaron para que todos sus afiliados tengan el privilegio de ser tan ignorantes como lo eran ellos en materia educativa y gracias a gobiernos complacientes lo consiguieron. El resultado lo vemos ahora, con maestros que se niegan a tomar pruebas de capacidad porque saben que no las podrán superar.
¿Pero, qué ha pasado entre tanto? Han salido a enfrentar el mundo algunas generaciones de estudiantes con graves deficiencias educativas, no solo a nivel de bachillerato, sino a nivel universitario… y aún a nivel legislativo. Vivimos la vergüenza de lidiar con abogados que no son capaces de escribir una oración coherente y sus escritos están salpicados por doquier con faltas de ortografía y gramática. Ya vimos resultados patentes y lamentables en la elaboración de la nueva Constitución de la República. Durante algunas décadas demasiados profesores ecuatorianos han estado enseñando a sus alumnos a ser ignorantes funcionales. Lo han logrado con mucho éxito y por ello estamos condenados como país a mantenernos a la cola del desarrollo, pues está demostrado que los países que se han superado lo han logrado gracias a los avances en el campo de la educación, especialmente la técnica. Pero nuestro problema es mayor, pues no solo somos ignorantes en tecnología, sino que cada vez se deteriora el estado de convivencia interna porque se eliminó tres materias elementales de valores que eran políticamente inconvenientes: Urbanidad, moral y cívica. Siguiendo el plan del socialismo soviético y chino, había que destruir los valores de la sociedad para reemplazarlos por los socialistas que tienden a convertir al ser humano en ente sometido al Estado todopoderoso. Por ello, apoyamos el empeño del Gobierno de mejorar la calidad del sistema educativo, pero deben también restablecer los valores elementales del ser humano libre dentro de la estructura social.

jueves, 14 de mayo de 2009

Historia documentada

Si hay un mal del que ha sufrido la historia ecuatoriana desde sus inicios, es el de ser en gran medida una historia novelada. Pareja Diezcanseco, notable novelista, al incursionar en la historia escribió: “Toda historia comienza con el mito, que es el poder creador. Cuando el documento - algunas veces intencionalmente desfigurado - no basta, los pueblos se nutren el espíritu y afirman su amor a la madre tierra con las virtudes extraordinarias de la leyenda. Y la leyenda, ha de reconocerse, si poetizada dulce y mágica, no es sino una verdad dicha con otras palabras”. Esa ha sido la tónica general de los historiadores desde el padre Juan de Velasco, dándose pocas pero notables excepciones en historiadores que trabajaron la historia documentadamente y de manera metódica, como Federico González Suárez, Pedro José Huerta y más recientemente Julio Estrada Icaza.
La historia novelada ha distorsionado el pasado del Ecuador, pero esa historia falsa se ha convertido en realidad gracias al hecho de ser repetida por generaciones y reafirmada por historiadores que basan sus nuevas versiones de los hechos en los trabajos ya distorsionados de sus antecesores.
Hay un pequeño grupo de historiadores, que siguiendo la línea de González, Estrada y Huerta, están trabajando documentadamente y están desbancando mitos históricos arrastrados por tiempos. Eso incomoda, pues al surgir verdades que contradicen las leyendas de hechos grandemente exagerados, se cambian los esquemas aceptados y muchos de ellos quedan como engaños. Es como patear el tablero de ajedrez cuando la partida favorecía al status quo.
Como opinó Pareja, la leyenda se hace verdad cuando es agradable, y se hace historia. Puede ser historia “bonita” pero nunca será verdadera y su enseñanza lo único que logrará será engañar y confundir. La única historia verdadera es aquella que se deriva del riguroso estudio documental, pues como bien observa Pareja, el documento también es susceptible de ser desfigurado y por ello requiere ser confrontado con hechos paralelos en el tiempo y materia, para confirmar su veracidad.
No hay otra forma honesta de escribir historia que la documentada y objetiva, aunque es imposible separar la historia del historiador, pues por más riguroso que éste sea, es imposible lograr objetividad total y siempre hay un factor de subjetividad que se filtra en toda historia, y por ello inevitablemente la personalidad del historiador se trasluce a través de sus palabras interpretativas y analíticas de los documentos tratados. Así, la historia no deja de ser subjetiva, tanto por parte del que la escribe como por parte del que la lee, pues el lector es la contraparte y será crítico y subjetivo en su consumo, con lo cual frecuentemente surgirá polémica.Eso ha ocurrido con “Historia de Guayaquil”, libro de síntesis derivado de los cuatro tomos de “El Libro de Guayaquil”, presentado hace ya dos años. Su difusión ha causado gran polémica entre los historiadores nacionales y ha incomodado muchas historias tradicionales con sus documentos y las interpretaciones de sus autores. Esperemos que de esa controversia salga la historia real fortalecida.

jueves, 7 de mayo de 2009

Democracia

No cabe la menor duda de que las elecciones del 26 de abril fueron un ejercicio democrático del pueblo ecuatoriano. Pero tampoco cabe la menor duda de que desde la campaña los principios democráticos fueron manipulados por el Gobierno nacional para favorecerse en los resultados electorales. Los abusos cometidos por el Gobierno con los fondos públicos para su beneficio electoral son innegables y de ello hemos sido testigos todos los ecuatorianos, en muchos casos hasta el punto de hastío por la insistente propaganda oficial. Para algunos, esos actos gubernamentales han sido aceptables como parte del juego político democrático. Para otros no, pues ha sido juego político sucio al obtenerse ventajas que los demás candidatos no han obtenido, y de paso con dinero de los mismos contrincantes, pues los fondos públicos son de todos, sean estos tirios o troyanos. Así, la balanza democrática se inclinó artificialmente para favorecer el status quo.
Entonces, tenemos como resultado elecciones que son democráticas en cierta medida, pero no dejan de ser cuestionables por la manipulación oficial que sufrieron. Los problemas en cinco cantones no son más que el reflejo de la manipulación de lado y lado, para tratar de inclinar la balanza.
Bien, una vez superado la fase de votación, viene la de escrutinios y proclamación de resultados, las que se realizarán con la misma tónica que con la campaña y las elecciones. Pero una vez completados los pasos, se posesionarán los elegidos y deberíamos emprender en un proceso administrativo para implementar la nueva Constitución y sus leyes. Pero, ¿lograremos que ese proceso administrativo se ejecute en democracia? Hay dudas al respecto, pues si en la fase de campaña fue manipulada la democracia, ¿qué seguridad tenemos que en la administración no se continúe con la misma mala costumbre?
Hay que tener muy claro el concepto democrático. Los inventores del él lo concibieron como el ejercicio directo del poder por parte del pueblo, porque el pequeño número de habitantes permitía que todos pudieran ejercer el poder colectivamente; pero luego, al incrementarse la población, se hizo necesario pasar a la democracia representativa en la cual el pueblo delega el poder a sus representantes. Se perfeccionó al crearse los poderes y repartir el poder, siempre con la legitimidad de representación y con equilibrio de poderes, lo que aseguraba que no se abuse de la representación otorgada.
Pero de aquello a lo que tenemos actualmente en el Ecuador hay una distancia muy grande, pues el poder ejecutivo ha absorbido prácticamente todos los poderes en sus propias manos, lo que se aleja del principio básico de la democracia.Sin embargo, nadie puede negar que una mayoría de electores dio al ejecutivo un nuevo mandato. La cuestión es si esos electores se lo dieron para que conculque la misma democracia y pase a ejercer el poder como una autocracia. He allí el dilema que la misma democracia ha creado. ¿Es democrático entonces ser autocrático? Así lo fueron los países detrás de la cortina de hierro y lo es Cuba…

jueves, 30 de abril de 2009

La prensa en el camino

Muchos periodistas le hicieron al autócrata el canto de las sirenas, seduciendo al electorado a su autodestrucción. Muchos han recapacitado y tratan desesperadamente de rectificar su craso error, sin admitir que lo cometieron y el daño que le hicieron al país. Para algunos ya es muy tarde, para otros aún hay tiempo de rectificar.
Como el camino que seguimos es el de Cuba, tomemos a esa nación como ejemplo paralelo al nuestro.
Muchos fueron los medios que se unieron al canto de sirena de la revolución socialista, entre ellos la influyente revista Bohemia. Su director, luego de ser capitalista a ultranza, no tuvo el menor empacho de cambiarse a la revolución, engañado como tantos otros por las ofertas iniciales de los barbudos, que daban esperanzas democráticas al pueblo cubano. Al poco tiempo salió a relucir la verdad y se encontraron con un ambiente político ajeno al que habían apoyado. Ya era muy tarde y Bohemia se convirtió en un instrumento más del totalitarismo que regenta a Cuba. A pocos años, su director, acosado por su propia conciencia y ya en el exilio, solo y abandonado, se suicidó. En carta que envió a un amigo anunciando su propia muerte, hizo un recuento de su experiencia periodística, del cual citaremos unos cuantos párrafos que nos caen aquí en Ecuador como anillo al dedo por el momento político que vivimos, pues el Presidente reelecto ya ha anunciado la guerra a la prensa libre. Citamos:
“Fidel no es más que el resultado del estallido de la demagogia y de la insensatez. Todos contribuimos a crearlo. Y todos, por resentidos, por demagogos, por estúpidos o por malvados, somos culpables de que llegara al poder (…) Bohemia no era más que un eco de la calle. Aquella calle contaminada por el odio que aplaudió a Bohemia cuando inventó ‘los veinte mil muertos’. (…) Fueron culpables los millonarios que llenaron de dinero a Fidel (…) Fueron culpables los curas de sotanas rojas (…) Fueron culpables los políticos abstencionistas, que cerraron las puertas a todos los cambios electoralistas. Y los periódicos que como Bohemia, le hicieron el juego a los abstencionistas, negándose a publicar nada relacionado con aquellas elecciones. Todos fuimos culpables. Todos. Por acción u omisión. Viejos y jóvenes. Ricos y pobres. Blancos y negros. Honrados y ladrones. Virtuosos y pecadores. Claro, que nos faltaba por aprender la lección increíble y amarga: que los más ‘virtuosos’ y los más ‘honrados’ eran los pobres. (…) Fuimos un pueblo cegado por el odio. Y todos éramos víctimas de esa ceguera. Nuestros pecados pesaron más que nuestras virtudes. Nos olvidamos de Núñez de Arce cuando dijo: ‘Cuando un pueblo olvida sus virtudes, lleva en sus propios vicios su tirano’. Adiós (…) que me perdonen todo el mal que he hecho”.Estamos en el camino hacia el paraíso del socialismo utópico. Ese camino no será democrático, como ya lo ha demostrado nuestro autócrata ratificado. Pero es el pueblo el que le ha dado su mandato a sabiendas de lo que hemos vivido los dos años ya pasados. Será el pueblo el que cosechará los frutos de lo que ha sembrado, sean estos dulces o amargos. Pero, ¿qué rol jugará la prensa en ese camino?

sábado, 25 de abril de 2009

Futuro inmediato

Este domingo 26 los ecuatorianos resolveremos el futuro inmediato de nuestro país. No sabemos si lo podremos hacer limpiamente o si nuestra voluntad colectiva será manipulada por autoridades sujetas a la voluntad del autócrata que nos gobierna, para continuar con su programa de destrucción nacional.
Hemos tenido más de dos años de muestra de la calidad de gobernante que tenemos. A los pocos días de inaugurado ya se dieron escándalos de corrupción que han continuado en una retahíla que se ha agravado hasta llegar a la traición a la patria, como lo demuestran las denuncias del mayor Silva en el caso de Angostura, pero que han quedado en la impunidad gracias al poder total que el autócrata hábilmente ha logrado acaparar.
Los ecuatorianos tenemos el defecto de dejarnos engañar por falsos mesías, algo demostrado a través de nuestra historia, pero por alguna tara ambiental, porque no es genética, persistimos en repetir los mismos errores y aún agravarlos, como el caso presente.
Por buscar el cambio de la partidocracia corrupta caímos en manos de un mesías que pregonaba un gobierno de justicia social y manos limpias. No nos ha dado ni nos dará lo uno o lo otro y, es más, nos ha impuesto artificiosamente una Constitución tan llena de ambigüedades e incoherencias que pone en peligro la continuidad del país como unidad heterogénea, para llevarnos a un estado ultra-centralizado, compatible únicamente con un sistema autocrático. La Constitución del 2008, como tantas otras, ha sido un experimento legislativo, pero este ha sido especialmente malo, pues es el más sectario de todos los que hemos tenido. A más de ello, pocas veces en la historia ha habido tal concentración de poder y pocas veces ha sido tan abusado ese poder para imponer la dictadura de una mayoría coyuntural.
La Constitución del 2008 es tan sectaria que corre el riesgo ya experimentado por constituciones precedentes, de ser efímera por ser tan mala.
No me cabe duda que el Ecuador se equivocó al elegir a Rafael Correa como su presidente. Buscamos en él un redentor, como lo hemos buscado anteriormente, para encontrarnos con lo que debíamos esperar si lo valorábamos correctamente. Sufrimos un autoengaño, ayudados por los medios de comunicación que nos presentaron una imagen falsa. Caímos en una trampa que se ha repetido muchas veces porque los verdaderos valores humanos con que contamos en el país no se atreven a lanzarse a la palestra política debido a que es un ejercicio tan viciado, que pocas veces enaltece al individuo y generalmente lo degrada… ¡pero es el único medio democrático!
Nuestro futuro inmediato se juega el 26 de abril y es cuestionable si sabremos escoger a las personas idóneas para ejercer los varios cargos del Estado. ¡Ya nos hemos equivocado tantas veces!El cargo de mayor impacto será el de Presidente, pues quien salga electo ocupará el cargo en un momento sumamente crítico en la historia nacional. Corremos el riesgo de continuar con un autócrata destructor, pero hay la oportunidad de darle el mando a alguien diferente… si nos lo permiten.

jueves, 16 de abril de 2009

Dos alcaldes

Entre los miles de candidatos que se elegirán el 26 de abril están los alcaldes de todos los cantones del país. Si hay una elección que nos toca directamente a los ciudadanos esa es la de los alcaldes, pues son el estamento administrativo más próximo a nuestras necesidades. No tomamos en cuenta a las juntas parroquiales, pues son un experimento aún no probado.
Como en todos los niveles electorales, candidatos a alcaldes los hay de toda variedad, desde personas idóneas para ocupar el cargo por demostrarlo en base a la experiencia, hasta ineptos comprobados que no se dan cuenta de sus propias limitaciones. De los electores dependerá quien sea electo.
Dice un dicho muy sabio: “Por sus obras los conoceréis”. Nada más cierto. Tomemos dos ejemplos.
El actual alcalde de Guayaquil está de candidato para la reelección por tercera ocasión. Los Guayaquileños le han dado dos mandatos previos en base a dos factores elementales: Su coherencia política y su comprobada acción administrativa. Los electores guayaquileños han sabido discernir la realidad en dos elecciones anteriores y en esta es muy posible que sigan la misma vía, de continuar con una fórmula probada. Nebot ha sido reconocido como un alcalde ejemplar y ha demostrado con su trabajo permanente que es idóneo para ejercer el cargo. Tan importante como la capacidad personal es que en la alcaldía de Guayaquil se ha dado una continuidad de mística de trabajo que la inició León Febres Cordero y la ha seguido Nebot. Esa continuidad ha permitido que Guayaquil prospere a pesar del crecimiento imparable que le genera las erradas políticas gubernamentales al forzar la emigración de los campos a las ciudades. Obviamente muchos de los migrantes prefieren a Guayaquil porque saben que eventualmente les llegarán los servicios básicos a las zonas que invaden.
Por otro lado, el actual alcalde de Salinas de Santa Elena está de candidato para la reelección, también por tercera ocasión. A diferencia de los guayaquileños, los salinenses, quienes comprobaron que se equivocaron en el primer período del alcalde, repitieron su error y continuaron viviendo el deterioro del cantón. El alcalde de Salinas, lejos de tener coherencia política ha cambiado tres veces de bandera, acomodándose hábilmente con la que le daba las mayores posibilidades de triunfar. Eso nos demuestra que tiene habilidad política, aunque como alcalde sea un desastre. En los dos períodos que lleva en el cargo, Salinas no ha progresado en nada en cuanto a servicios y vialidad. El cantón entero es un caos y si no es por el auxilio de los prefectos de turno, no existirían calles sino chaquiñanes. La poca obra que ha realizado ha pasado desapercibida y la notable ha sido hecha solo con el fin de darle el nombre del papá del alcalde, ciudadano que puede haber sido muy virtuoso, pero no sé ni sabe la mayoría de los salinenses qué ha hecho por el cantón para merecer tanto honor, aparte de ser padre del alcalde.
En pocas palabras hemos hecho una comparación de candidatos para alcaldes y lo mismo podríamos hacer por los candidatos a concejales, consejeros, prefectos, diputados y aún para presidente.
La cuestión es si los electores sabrán discernir entre quienes son idóneos o no para ejercer los cargos.

miércoles, 8 de abril de 2009

Incremento lógico

Para todos los ciudadanos pensantes era lógico que al cambiar las leyes dando mayores facilidades a los ladrones para el cometimiento de sus actos delictivos, esos hechos se incrementarían. Las cifras lo han confirmado con el número de denuncias presentadas en las comisarías. Algún burócrata defensor de los delincuentes ya salió al paso de esas cifras para indicar que no se trata de un incremento, sino que como han pasado de la fiscalía a las comisarías, se trata de una simple transferencia de jurisdicción. No es así, pues a pesar de que, en efecto, algunas de las denuncias presentadas en las comisarías se habrían presentado en la fiscalía, el número neto sí se ha incrementado. ¿Y qué se podría esperar si el mismo Estado, a través de sus funciones ejecutiva y legislativa, está fomentando el delito? En el estado absurdo en que se encuentra nuestra “justicia”, cada vez se toman más medidas para proteger a los delincuentes y vulnerar a la ciudadanía aumentando su potencialidad de ser víctima de cualquier tipo de delito. Es insólito que los legisladores se preocupen de proteger a los delincuentes y desproteger a la ciudadanía. Pero en el fondo los ciudadanos lo tienen bien merecido por haber votado por esos legisladores de pacotilla que convierten sus complejos en leyes que satisfacen sus pervertidos egos.
En la asambleílla de barbaridades que está legislando actualmente, así como en su fase anterior “constituyente”, se han dado todo tipo de barbaridades jurídicas, producto de las mentes lúcidas y corazones ardientes de la mayoría gobiernista que ha impuesto su criterio en base a su mayoría aplastante. Pocos son los países donde existen tantos absurdos como el que vivimos actualmente en que se fomenta el robo. ¿Es esa la justicia social que nos van a seguir dando el movimiento País y sus aliados?
En el fondo no me sorprende para nada que se legisle para destruir la sociedad y llevarnos al caos. Esa es parte fundamental de la doctrina comunista. Es necesario destruir el esquema vigente al tomar el poder para reconstruir el paraíso socialista. Así ocurrió en la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y lo mismo hicieron en todos los países que ocuparon durante la “guerra fría”. Así lo hicieron también en Cuba, donde la miseria es de todos menos de los capos del régimen, que viven en otro mundo. Así lo quieren hacer en Venezuela, en Bolivia, en Nicaragua y en Ecuador. ¿Lo lograrán?En las siguientes semanas veremos un progresivo incremento en el número de robos menores. Los arranches se darán por cientos; los robos de accesorios de vehículos se darán en todas partes, y la mayoría de ellos no serán denunciados porque se pierde más tiempo y dinero en los trámites burocráticos requeridos que lo que cuesta lo robado. Así, el Gobierno de la República del Ecuador estará fomentando oficialmente el robo como forma de redistribución de la riqueza. Es una de las novedades de la revolución ciudadana, que aplicará en este conejillo de indias llamado Ecuador todo tipo de experimento social para satisfacer los criterios de bestias legislativas que logran imponer criterios totalmente estúpidos sobre una sociedad que obviamente bien se lo merece por votar por ellos.

viernes, 3 de abril de 2009

Seguros estatales

El SOAT ha estado en discusión los últimos días, pues toca la primera renovación desde que fuera implantado por este Gobierno. El año precedente debía haber servido como experiencia para hacer al servicio los cambios necesarios para que de la mejor cobertura al menor costo posible para los contribuyentes. El ente regulador debía haber presentado un informe claro de costo-beneficio para los ciudadanos afectados y debía haber hecho recomendaciones al Ejecutivo y Legislativo para afinar la legislación pertinente, pero no se ha visto nada parecido. Las cifras han sido reveladas por periodistas investigativos y nos dicen que la cobertura ha sido mediocre, mientras que algunas de las casas de salud que han prestado el servicio a los pacientes se quejan de estar impagas por servicios facturados. Pero lo más revelador que nos han mostrado es que las compañías aseguradoras han hecho su agosto, generando un beneficio totalmente alejado del concepto del seguro contratado.
Eso me ha traido a la memoria lo ocurrido con el “Seguro contra incendios”, implantado hace ya unos 20 años por un gobierno de izquierda. En esa época me tocó estar en la Defensa Civil y ser testigo de como los afectados por incendios no podían cobrar un centavo de ese seguro, pues fue diseñado para perjudicar a los usuarios y beneficiar a la compañía beneficiaria del contrato ...y también a los burócratas que estaban a cargo del seguro en el entonces Ministerio de Bienestar Social.
El encargado de asignar (esa es la palabra correcta, pues los concursos fueron una farsa) el contrato, sobrino de un poderoso ministro de entonces, entró al cargo con una mano por delante y otra por detrás, pero en pocos años dejó el puesto con una fortuna que beneficiará a algunas generaciones de sus descendientes, aparte de que le abrió las puertas del ambiente social de la ciudadela privada en que se compró una mansión, así como del condominio en Salinas donde compró un lujoso apartamento. De “socialista” pasó a “burgués” sin pena alguna. Tal vez fue un castigo de Dios el accidente que le ocurrió mientras gozaba de su dinero mal habido, pues no pudo gozar de él por mucho tiempo. Mientras tanto, su legado continuó en ese ministerio y, hasta donde conozco, fueron muy pocas las víctimas de incendios que pudieron cobrar el seguro, mientras la compañía aseguradora se embolsicaba las primas para beneficio de sus accionistas y de los funcionarios del ministerio. La moraleja de esta historia es que el Estado es un pésimo contratante de seguros. Lo hemos visto con la creación de esa unidad especial en la presidencia. Lo continuamos viendo con las víctimas de incendios que no encuentran consuelo alguno y lo vemos con el SOAT, cuando las casas de salud hacen lo posible por no ingresar a los afectados porque saben que pasarán las de Caín para cobrar los gastos que genere la atención.
Si nuestro Presidente tuviera asesores realmente honestos, le aconsejarían regular y controlar estrictamente el negocio dentro de un marco de servicio, para evitar beneficios inmorales. Pero no, el “lobby” de los aseguradores está bien acomodado en este Gobierno de “manos limpias”.

jueves, 26 de marzo de 2009

Concentración de poderes
En los últimos días algunos comentaristas han tocado el punto de la concentración de poderes que existe actualmente en el Ecuador y han expresado diversas opiniones, todas ellas contrarias a tal situación. Inclusive, un importane medio en su editorial comparó las atribuciones que asume el presidente de nuestra supuesta democracia con aquellas asumidas por el monarca autocrático Luis XIV. Mientras tanto, el Presidente continúa concentrando cada día más los poderes del Estado alrededor de su persona, siguiendo el manual de la franquicia chavista y sin importarle un bledo lo que piense la opinión pública, que por supuesto él deslegitimiza.
Esta situación no es la primera vez que se da en el país. Veamos lo ocurrido en 1845, uno de aquellos casos pero que terminó para bien del país, pues el entonces futuro mandatario supo valorar lo que se le criticó y rectificó su proceder al recibir el Poder Ejecutivo. La crítica fue formulada el 25 de octubre por el editor del periódico “El Norte Republicano”, de la ciudad de Cuenca, en ese momento Capital de la República y sede del Congreso General que había comenzado hacían pocos días. Dijo el editor: “Ya dijimos (...) cuan peligrosa es esta acumulación de poderes en unos mismos individuos, y observamos que aunque ellos sean sumamente buenos, su virtud y no la ley fundamental sería la sola garantía de la felicidad pública, y que desapareciendo con ellos esa virtud consoladora, seríamos fácilmente una victima de nuestra mala organización social. (...) Así no basta tener ciudadanos dignos de la magistratura para creer dichoso a un pueblo, es menester que hayan tambien buenos lejisladores y buenos jueces; y que se busquen unos y otros bajo los auspicios de una constitución sabia y bien combinada que prevenga los abusos, por que si llegase a establecerse una especie de aristocracia, destinada ella sola a ejercer los tres elementos de la soberania, a hacer las leyes, ejecutarlas, y aplicarlas ella misma, no habríamos hecho otra cosa que establecer el despotismo y la tiranía. Y dejando esa clase aristocrática subordinada para siempre al Ejecutivo, como destinada a proporcionar los ajentes de este poder; ¿podríamos esperar que sean estos unos lejisladores justos equitativos, enemigos de los abusos de autoridad y firmes defensores de la libertad del pueblo? No sin duda...”No sin duda alguna. Jamás ha subsistido una democracia bajo un autócrata, y menos siguiendo un libreto extranjero que pretende aplicar a la fuerza un sistema político ajeno a la naturaleza de nuestro pueblo. Y peor aún si se han dado hechos que han generado dudas graves sobre la integridad moral del Gobierno, existiendo más aún la sospecha de que el Socialismo del Siglo XXI no es más que un camuflaje para la aplicación de una narcopolítica, ahora denominada “narcodemocracia”. En el fondo, todo ese tinglado no tiene más que un objetivo que ya se está cumpliendo a cabalidad en Venezuela, aunque amparado por testaferrismo: El enriquecimiento ilícito de los funcionarios de Gobierno. El número de testaferros venezolanos comprando propiedades en la criticada Miami dice mucho.

martes, 17 de marzo de 2009

La franquicia chavista

Conversando con un amigo venezolano en una reunión a la que asistimos, compartíamos las experiencias que vivimos con nuestros respectivos gobiernos. Íbamos comparando los hechos ocurridos en Venezuela con aquellos ocurridos en Ecuador los que se han ido dando con una similitud asombrosa, pero con una gran diferencia en su velocidad. Lo que a los venezolanos les ha tomado diez años a los ecuatorianos nos ha tomado dos. En eso el amigo me hizo un comentario que esclareció totalmente el panorama que se vive no solo en Ecuador, sino también en Bolivia, Nicaragua, Paraguay y parece que prontamente en El Salvador. El comentario fue: “Lo que no se da cuenta la gente es que lo que está sucediendo en América latina es que se está implantando la franquicia chavista de un neo socialismo autoritario y egocéntrico”. Me dejó frío con su lógica tan clara y certera.
En efecto, la política y doctrina chavista se ha convertido en una franquicia internacional al mejor estilo de Coca Cola o McDonald’s, con la gran diferencia que esta franquicia política lejos de brindar un producto globalizado que da bienestar o beneficio a los consumidores, está dirigida a la destrucción de los países como se los conoce actualmente, con el fin de llegar a la utopía socialista, que como tal es una promesa de mejora pero termina siendo una realidad de pobreza y miseria generalizada con una radicalmente marcada diferencia social entre el pueblo y los gobernantes: El pueblo pobre dependiente y mendigo de la oligarquía gobernante exorbitantemente rica. La muestra de esto es Cuba.
Esta franquicia no es nueva. Ya se la vivió en los albores del Siglo 20 con la revolución rusa, que luego se extendió a Italia modificada como Fascismo y luego a Alemania, con el Nacional Socialismo. Entonces podemos decir que la franquicia socialista ha tenido dos etapas: La del Siglo 20 y la del Siglo 21, con la única diferencia siendo la geográfica y el tiempo.
Como toda franquicia, la chavista tiene su manual de políticas, normas y procedimientos, que lo están siguiendo fielmente Correa y Morales, y modificado para ajustarse a su intereses, Ortega. No escuchamos noticias de Paraguay, pero no es de sorprenderse, pues ese país poca noticia hace.Entre las normas aplicadas está el crear odio y fomentar la lucha de clases, algo que lo hicieron también los integrantes de la primera franquicia en Europa. También están aplicando otra norma ya utilizada con efectos devastadores: Crear un enemigo y varios amigos comunes. Los franquiciados chavistas del Siglo 21 están aplicando muy bien esta norma: El enemigo son los EE. UU. de Norte América, a quienes se los sataniza en toda oportunidad. Los amigos son los rusos, quienes desean recuperar su status de superpotencia, y los musulmanes, que desean imponer su religión al mundo entero. Son dos amigos muy peligrosos, pues la instalación de bases rusas en América latina puede tener incalculables consecuencias negativas; y el fomento de la religión musulmana, corrompida como está por los Mulas locos que han regresado a Irán y otros países al Medioevo social y que desean imponer su visión violenta del Corán al mundo entero, solo nos presagia un mundo violento y decadente. Mientras tanto, nosotros no somos más que franquiciados de un experimento ya fracasado. ¿Cuál es nuestro destino?